"Qué nadie desafine", "Qué suene la música de la vida"
25 noviembre 2010
24 noviembre 2010
Ana Mª Matute premio Cervantes de Literatura 2010
¡Qué gran mujer! A pesar de haber tenido que pasar por el quirófano siete veces es capaz de decir: “La risa alarga la vida y suaviza las enfermedades”
06 noviembre 2010
La nueva ortografía
El bolígrafo rojo se disparaba una y otra vez con fuerza, con energía, machacando y con cajas destempladas me mandaba al sitio seguida por un repertorio de normas ortográficas: “servir, hervir y vivir, se escriben con v”, “quita la h a ayer y pónsela a hoy”… Eran tantas las normas que me aturullaban, lo mío era la ortografía natural.
Acercarte a aquella mesa era como entrar en el juego de las bombas, sabías que antes o después iban a explotar y la penalización te caía sin consideración alguna. Con aquel sistema no sé si aprendí mucha ortografía, pero sí que agudicé mucho el ingenio, escribía con dos bolígrafos las tropecientas veces que había que repetir la misma palabra.
Por eso, cuando todo un premio Nobel de la Literatura, Gabriel García Márquez proclamó aquella incendiaria propuesta de que a la ortografía había que finiquitarla, me tenía que haber alegrado. Lástima, no fue así, me llegó cuando la ortografía ya me había conquistado y ya se sabe, los reconvertidos somos los peores.
04 noviembre 2010
El mercadillo de Vitoria
Cuando me acerco oigo ruidos de metales arrastrados por el suelo, motores de furgonetas que están llegando, un zumbido de voces inconexas. Al asomarme a la plaza ya veo el bullicio y el movimiento en construcción del mercadillo. Es jueves y todos los jueves hay mercadillo en la plaza Simón Bolívar. No es una plaza céntrica en la ciudad y es bastante amplia con unos soportales en torno a una fuente.
En los soportales ponen sus puestos los que conforman este mercadillo un tanto marginal al devenir de la ciudad. Los puestos en fila en los cuatro lados de la plaza y en paralelo unos con otros, dejan un pasillo para los mirones y compradoras que como una corriente lo recorren. Son tenderetes y andamiajes con toldos grisáceos para protegerse de la lluvia, exponiendo calzado a 6€ el par, bisutería de la fina a 1€, ropa interior… Los vendedores a viva voz anuncian la calidad de sus productos a la vez que casi los regalan con cierta alegría, aunque su expresión denota cansancio, monotonía y oficio. Hay pocos payos entre los vendedores, más gitanos, marroquíes y africanos. ¡Barato! ¡Barato! ¡Qué se acaba! Tres al precio de uno, bragas y sostenes en oferta, deportivas de marca, ropa y calzado, bolsos y cinturones, toallas y paños de cocina.
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