Crecen en silencio las maestras con su experiencia y estudio y sonríen y hablan en su lugar de trabajo, un aula de encuentro donde se escribe, se sueña, se vive… reflexionan sobre cómo conseguir sus metas y mantienen gratos recuerdos que son el abono que sedimenta el terreno. 

(El palo de una fregona, una carta al pícaro D, la melancolía del abrigo olvidado, monólogo de una mujer maltratada,…

Vocalizan con vehemencia pausada, entonación y ritmo, pronunciación y significado y dejan una sensación de rocío mañanero sobre la tierra, que a la semilla le hace germinar.

(Pero siempre en grupo leyendo, dibujando, inventando textos, viajando,…

Crecen en silencio las maestras esquivando al tiempo que exigente e impasible interrumpe la actividad. Y cada curso reciben a sus alumnos sorprendidos porque no saben donde está el cambio, pero las ven fortalecidas en su energía e ilusión. Y las maestras los miran, callan y sonríen. 

(Principito en tu honor, plumas inquietas, mujer.es, bodas de plata) 

Crecen en silencio las maestras y un día, cuando más maestras las vemos, nos dicen adiós y se van con sus ganas de vivir a emprender nuevos retos. Y emocionados nos damos cuenta, aunque tarde, de lo grandes que son y no se lo hemos sabido decir.

 (En homenaje a una compañera y amiga)

13 enero 2012 · · [ Print ]
votar


2 comentarios :

  1. Le puse corazón porque el tema se lo merecía. Me alegro que te haya gustado Graciela.

    Un cariñoso abrazo!

    ResponderEliminar