“Pepito
grillo” ya no nos queda, lo han sacado de este país camuflado en una maleta con
destino a Suiza. Tenemos a “la mosca”, la única que nos dio una lección de saber estar ante las cámaras
con naturalidad y alegría. Se coló en La
noche en 24 horas de TVE y nos demostró con ágiles movimientos, lo que era
capaz de hacer para divertir y captar el interés de los telespectadores.
Los
tertulianos, petrificados como siempre, aguantaban estoicamente manteniendo su
rígida postura sin descomponer el gesto;
algún movimiento suave de una mano a ras de mesa para que la cámara no lo
captase. El debate económico seguía con sus voces sesudas y repetitivas cuando
ya los telespectadores estábamos en otra película: la mosca en la nariz de un
contertulio, de alfiler en una solapa, acariciando una mejilla, columpiándose
en un pelo, revoloteando por las indescifrables cifras económicas…
Nos
pusieron un vídeo y a la vuelta siguieron la tertulia como si nada. Pero
seguimos sonriendo buscando a la mosca que se había quedado grabada en nuestra
imaginación y era la única que en medio de un debate económico se había
atrevido a hacer una “cuchufleta”.
Volví
a verla actuar con esa manera tan
pesada que le caracteriza, en la nariz del Sr. Divar, buen conocedor de los
juzgados de este país, pero que apela a la tranquilidad
de su conciencia como única justificación del gasto que ha hecho del dinero
público para pagar sus cuentas privadas.






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