24 junio 2013

No es más que un breve adiós

El sol tímido y vergonzoso por fin se deja ver por estas tierras del norte y con su suave caricia nos anuncia que el verano está al llegar. Un verano seguramente corto, no los tres meses que marcan los cánones para cada estación, pero me apetece romper la rutina diaria y hacer esas cosas que por falta de tiempo he ido aparcando, volar sin ataduras ni rígidos horarios de trabajo, viajar, leer, escribir, ver otros mundos que pueden estar lejos o al lado de mi casa y que con las prisas de la vida he pasado por alto.
Porque estáis ahí, porque he tenido la suerte de encontraros, no puedo marcharme sin despedirme, os habéis hecho especiales y ya ocupáis un lugar allí donde crecen los sentimientos. Gracias a todos los que me habéis leído y en particular a los que entrada tras entrada habéis dejado vuestros animados comentarios. Me gusta despedirme de vosotros como si se tratase de amigos que durante un tiempo no voy a ver. Me habéis dado mucho: risas, compañía, retazos de vida e historias compartidas que han ocupado gratamente parte de mi tiempo.
Con vosotros he encontrado ese arte de contar que cada vez aproxima más, he descubierto nuevas maneras de mirar y también yo he encontrado un hueco para aportar la mía. Paseos o miradas impregnados de humor, poesía, ironía, aventuras… me han llevado a apreciar y admirar al autor o autora que se esconde detrás y a diferenciar lo que cada uno tiene de particular y enriquecedor. Entre ese encadenamiento de historias coincidentes en el tiempo, pero dispares entre sí, se ha ido tejiendo esta bella amistad.
Para tod@s, mi más sincero abrazo y ¡hasta pronto!
© María Pilar

15 junio 2013

La abuela

La abuela era una mujer de carácter, luchadora, perseverante y con un gran afán de superación. 
Sin duda, la mejor amazona de la zona y montada en su caballo aparecía en cualquiera de sus fincas para vigilar el trabajo de los obreros. 
Lo que en un hombre se hubiera visto como normal, en ella chocaba: era mujer y ¡vaya mujer! No se sometió al papel de esposa sumisa que marcaban los cánones de la época. Antes del nublado—los de la zona todavía hablan de antes del nublado como referencia temporal— estaba pletórica de salud y vida, salió de él envejecida y enferma. En su rostro, los ojos seguían brillando con tenacidad, pero en su corazón se había instalado la idea de descansar para siempre y no seguir viendo tanta calamidad. Con la humedad, ella que nunca había estado enferma, empezó a sentirse mal, tosía mucho y tenía escalofríos. Se calentaba con piedras que habían acercado a la trébede.
El ama de llaves musitaba un soniquete de oración para ahuyentar los malos espíritus. Envuelta en un halo de misterio que embargaba su espíritu, le susurró a la abuela que seguía oyendo noche tras noche el canto del búho cerca de la casa. Ella la recriminaba diciéndole: ¿te parece poca desgracia la que ya estamos padeciendo?
Cada vez que volvían los de la búsqueda, los inquiría con un gesto acompañado de una anhelante mirada. Al ver la negación en sus rostros, se enojaba y decía: mi nieta a merced de las alimañas. Sentada en su silla, con las uñas ennegrecidas y los bajos de las sayas empapados, miraba alrededor las paredes húmedas de su casa y con amargura y tristeza decía que estaba resignada a todo menos a no encontrar a su nieta.
Determinó salir ella con la cuadrilla a rastrear más allá del río. Ese día se vistió el carácter del que siempre había hecho gala y les dijo: no tenemos más suelo que el que pisamos y si está lleno de agua, pues lo tendremos que secar.
© María Pilar

07 junio 2013

Microrrelatos al por mayor.

Aunque no soy muy dada a participar en otros blogs, alguna que otra vez me decido por alguno impulsada por el interés que despiertan sus propuestas. Esta vez, me he estrenado en Microrrelatos al por mayor (de Luisa Hurtado), con tres micros inspirados en dos fotografías de José Luis Rafael. Me ha parecido una interesante experiencia. 
¡Espero que os gusten!

LA DEMOCRACIA


Primera mirada:
La democracia con corazón ya no se lleva, la diosa de la economía bancaria es la que manda y ha dividido el cuerpo en 27 partes, aquella que no respire al ritmo que ella marque, será condenada al ostracismo más absoluto.

Segunda mirada:
Estábamos ciegos y nos creíamos felices viviendo en libertad, la realidad nos abrió los ojos y nos sacó los colores.


METAMORFOSIS
Se negaba a mirar la silueta de su sombra siempre pegada a ella recordándole su pasado de oruga. Ella era una preciosa mariposa, sus maravillosas alas así lo confirmaban y sus colores con aquel brillo de polvo dorado, le aportaban un toque de distinción y realeza.
© María Pilar