21 mayo 2011

Tus palabras

Tzviatko Kinchev

Tus palabras en mis oídos danzaban
Al ritmo de cuerdas de guitarra
Tus palabras en mis oídos dejaban
Fragancias de aventuras
De horas errantes embriagadas

De tus ojos negros los destellos
Con sus artes me embrujaban
De la magia de tu baile encandilada 
A tus pies caí rendida
En el juego de tus palabras enredada.

Del rasgar de la guitarra un lamento

Del engaño me habló tu mirada
Susurraban aventuras los vientos

La verdad en mí derramaba

El canto del herrerillo en su rama.

© María Pilar

20 mayo 2011

Vitoria-Gasteiz - Ciudad Verde Europea

Donde las Cuatro Torres son
Me encanta perderme a ciegas
Por las calles sinuosas
Que El Campillo serpentean.

De verde se pinta tu sonrisa
Pujando están luna y sol
Las palomas revolotean
Ante tu gran esplendor.

Del Zadorra pies de agua
Caricia de raíces profundas
Cabello que ondea al viento
Tras los guiños del balcón.

Tus ojos de la tierra verde
Nos invitan a soñar
Manos que escuchan y ríen
Nuestro destino han de forjar.

De tu vuelo depende nuestro vuelo
De tu aire nuestro aire.

Brindo, brindo por el instante
En que te vea encumbrada
Mientras velas por los tuyos
Que nadie va a cambiar tu alma.

© María Pilar

16 mayo 2011

El festival de las palabras y Lorca

Mientras rastreo noticias de actualidad desvía mi atención el titular: “Comienza el festival de las palabras” El slogan, que luce sus mejores galas, tiene un atractivo tan irresistible que no puedo evitar seguirlo.
De reojo me siento observada por todas las palabras participantes. Saben de su poder mágico y se engrandecen envolviéndome cada vez más en su hálito irresistible.
Así me veo en un lugar donde las palabras se recitan, se cantan,  con ellas se cuentan cuentos de hoy y de siempre, serios discursos, carcajadas de chistes hilarantes, fórmulas mágicas que cumplen deseos.
Puedes dejar la palabras que quieras, puedes coger las que más te gusten, el intercambio es libre, son las reglas del festival.
Surge un alboroto. Se discute sobre el maltrato que algunas están sufriendo, no muy lejos, otras susurran palabras extrañas y familiares, infantiles y adultas, para poetas y para borrachos, palabras canallas y palabras grandiosas. Es un mundo de saludos y risas, de momentos entrañables, de instantes que permanecen, de horas que pasan volando.
De repente, en una esquina aparece el rostro del dolor en una palabra apenas legible por los destrozos que ha sufrido, parece formada por las letras l - o - r – c – a, no se leen bien, no están acompasadas.
Dos palabras amigas que caminan conversando se detienen. La situación de su compañera les muda el gesto. Hablan entre sí, "está desgarrada y habrá que juntar las piezas para que luzca como siempre". Se ponen manos a la obra, poco más tarde se les añaden otras y después muchas más. El festival de las Palabras variopinto y colorido se torna monocolor, es el color de la solidaridad.
© María Pilar

07 mayo 2011

Días grises amenazantes

Día gris amenazante. Se siente la presencia del Sr. Clima Invernal que hoy se ha despertado tras un periodo primaveral y deambula por el entorno. Desde el amanecer, está preparando sus brochas para pintar la ciudad. Hoy ha elegido su color favorito, el gris; la neblina se pega a los cristales y parece querer inundarnos la casa. El mal tiempo exterior acompañado de un gran silencio en esta destemplada mañana, nos invita a permanecer en casa. Afortunadamente es sábado y podemos quedarnos.
De niña no recuerdo días grises. 

Allá donde vivía juraría que no había. Frío sí y mucho, pero siempre teníamos ganas de salir a la calle, sobre todo cuando el cielo se desplomaba y lo uniformaba todo cubriéndolo de nieve. Los caminos los hacía la gente a base de pisadas. Fuera de estas veredas las huellas de algún gorrión sobre la nieve quedaban borradas por la silueta de un niño que divertido se tumbaba en la nieve. 
Aquí y allá se oía el rasgar de las palas con las que los vecinos limpiaban las aceras y gritos de chiquillos haciendo muñecos de nieve. 
Nuestro vaho formaba nubes de humo de las que fardábamos orgullosos desafiando al frío y aparentando fumar. Cuando regresábamos a la estufa caliente las manos nos dolían de las bolas de nieve que habíamos lanzado. 
Algunos niños tenían sabañones.
© María Pilar

01 mayo 2011

Los años se le escapaban por la sonrisa

Caras Inut
—Te estás sonriendo.
—¡Ah! eres tú. No te había visto.
—Claro, estabas tan atenta mirando a tus nietos por la ventana. Es bonito verlos a todos juntos ¿verdad? Lo que tú siempre hiciste con nosotros ahora el mayor ha cogido el testigo y lo ha logrado con ellos.
- ...
La relación con ella siempre era fácil porque era inteligente, intuitiva y conciliadora. Y sobre todo fue una buena madre. Le gustaba verse rodeada de familia y estar al servicio de los demás. Viendo con qué entusiasmo nos contaba historias de cuando vivió en Burgos de joven, creo que fue el tiempo más feliz de su vida. Sabía escuchar y tenía una sonrisa preciosa que le iluminaba la cara. Cuando alguna cosa le sorprendía gratamente o le hacía gracia se reía hasta brotarle las lágrimas y no podía parar de reír cuando quería contárnoslo. Como esa vez que iba con Román en el coche por la calle principal de la ciudad y de repente él paró el coche y le dijo: "Espera un momento". Por la ventanilla del coche le vio recogiendo billetes de dinero que el viento zarandeaba de un lado a otro como si fueran hojas secas de otoño o pájaros aturullados que volaban a merced del viento. Pronto otros peatones se le unieron para ayudarlo y cuando le daban los billetes Román decía: "Gracias, muchas gracias".
Los años se le escapaban por la sonrisa cuando decía: “Verlo para creerlo”.
© María Pilar