29 enero 2012

En el mundo virtual

Los últimos días ha habido una actividad frenética en la casa de Vagabundia, en Blogger. Los causantes de este nerviosismo han sido los “duendes” de Blogger que queriéndose divertir un poco han insertado en todos los blogs una pócima de tipo script conocida como “comentarios anidados” que se ha llevado por delante parte del esfuerzo que los seres virtuales habían hecho para acondicionar su dominio.
Vagabundia, en contra de lo que su nombre indica, no es un “clochard”, al menos no uno al uso, tiene su casa siempre abierta para todo ser virtual que quiera entrar. En ella se habla de scripts, códigos HTML, gradientes, slides,… y si en tu condición virtual necesitas resolver algún problema, no te vas con las manos vacías. Por allí hemos pasado estos días en busca de soluciones. Había un bzzz.. mmm… buaajjj!! ¿?, entradas y salidas, preguntas y contra-preguntas, soluciones parciales, hasta que sonó el gong del ¡¡eureka!! de Vagabundia y un respirar al unísono nos enlazó a todos en una colorida luminaria porque el problema tenía solución.
A mí cuando más me gusta la casa de Vagabundia es cuando todo está callado envuelto en una penumbra que me hace pisar más quedo para no romper la magia del momento. Como curioso que soy lo voy observando todo, ¡qué perfección! A veces algún movimiento mío ruboriza a los gradientes grisáceos que parpadean momentáneamente queriendo interactuar conmigo, pero se me traga la voz porque me siento observado desde la pared de enfrente. En esos momentos un aliento invisible recorre todo el dominio y a mi me paraliza. Su mirar bizco tras los binóculos sigue a todo el que entra, su bigote de explorador y sonrisa florentina le dan un estilo dandy trasnochado. El color sepia me remite más a un antepasado de Vagabundia. ¡Claro! ¡Esa mirada no es más que un espejismo! Pero las emociones y los sentimientos trascienden las pantallas.

20 enero 2012

Benito Quinquela Martín

¿Por qué viendo varias obras de arte unas te atraen y otras te pasan desapercibidas? ¿Qué tiene esa pintura que te deja extasiada y te hace perder la noción del tiempo? 
No lo puedo explicar porque la relación que tengo con la pintura es más emocional que racional. Si una obra logra transmitirme sensaciones que captan mi atención, despliego sobre ella todas mis armas de seducción para conquistarla. Intento tenerla en mi archivo mental radiografiada desde todos los puntos de vista que me sean posibles.
Estos días una de estas obras que me ha hecho un guiño ha sido la de Benito Quinquela Martín. En este caso las sensaciones me han llevado directamente al autor porque al contemplarla te preguntas: ¿Por qué su temática siempre es portuaria y muestra una rudeza de la vida diaria que casi te duele? 

Y me he encontrado con un autor digno de admiración: “el carbonero”, lo llamaban. Le tocó trabajar de niño en el puerto cargando bolsas de carbón y esta experiencia influyó en la visión artística de sus obras.
Mientras de día trabajaba en la carbonería familiar, de noche intentaba cubrir la carencia de educación formal. 

De todo lo que leyó, lo que más le impactó fue El arte de Augusto Rodin. Rodin dice que conviene más pintar el propio ambiente que quemarse las pestañas persiguiendo motivos ajenos
De esas enseñanzas Quinquela extrajo: "Pinta tu aldea y pintarás el mundo". Esto fue el centro generador de su obra del que nunca se apartó. El barrio de La Boca, sus vecinos y el puerto tuvieron la gran suerte de ser la “aldea” del gran pintor Benito Quinquela Martín. Pintor de paleta, el pincel sólo lo usaba para firmar.

13 enero 2012

Crecen en silencio las maestras

Crecen en silencio las maestras con su experiencia y estudio y sonríen y hablan en su lugar de trabajo, un aula de encuentro donde se escribe, se sueña, se vive. 
Reflexionan sobre cómo conseguir sus metas y mantienen gratos recuerdos que son el abono que sedimenta el terreno.
Vocalizan con vehemencia pausada, entonación y ritmo, pronunciación y significado y dejan una sensación de rocío mañanero sobre la tierra, que a la semilla le hace germinar.
Crecen en silencio las maestras esquivando al tiempo que exigente e impasible interrumpe la actividad. Y cada curso reciben a sus alumnos que quedan sorprendidos porque no saben donde está el cambio, pero las ven fortalecidas en su energía e ilusión. 

Las maestras los miran, callan y sonríen.
Crecen en silencio las maestras y un día, cuando más maestras las vemos, nos dicen adiós y se van con sus ganas de vivir a emprender nuevos retos. Y emocionados nos damos cuenta, aunque tarde, de lo grandes que son y no se lo hemos sabido decir.

03 enero 2012

In memoriam. Alami

Llueve sobre las palabras
Entrecortadas difuminándolas


Hendidura que rasga el alma
Con la guadaña al pasar
Por qué te dejé ir solo
A tan triste final


Lluvia constante que hiela el alma
Y paraliza el actuar


Asfixiada la paz entre sombras
Mientras todo ocurre no respiro
Yo dejándote partir
Y tú yéndote a morir


Lluvia de este crudo invierno que
Mata de frío, de tristeza y soledad 


Cómo prever lo que se avecina
Si delante lo tuve y no supe verlo
Tu doloroso silencio hablaba
El lenguaje de la tristeza mortal

Nube negra que amenazas
Con descargar tu caudal

La moviola del tiempo, ni trucándola
Gira alguna vez hacia atrás
Para gritar y gritar
¡Detente! ¡No te vayas!

Las voces que el viento susurra
Nos traen tu triste final

Gime la noche, se escapa tu alma
Y el nuevo amanecer
Se queda sin esperanza.
© María Pilar