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En el mundo virtual

Los últimos días ha habido una actividad frenética en la casa de Vagabundia, en Blogger. Los causantes de este nerviosismo han sido los “duendes” de Blogger que queriéndose divertir un poco han insertado en todos los blogs una pócima de tipo script conocida como “comentarios anidados” que se ha llevado por delante parte del esfuerzo que los seres virtuales habían hecho para acondicionar su dominio.
Vagabundia, en contra de lo que su nombre indica, no es un “clochard”, al menos no uno al uso, tiene su casa siempre abierta para todo ser virtual que quiera entrar. En ella se habla de scripts, códigos HTML, gradientes, slides,… y si en tu condición virtual necesitas resolver algún problema, no te vas con las manos vacías. Por allí hemos pasado estos días en busca de soluciones. Había un bzzz.. mmm… buaajjj!! ¿?, entradas y salidas, preguntas y contra-preguntas, soluciones parciales, hasta que sonó el gong del ¡¡eureka!! de Vagabundia y un respirar al unísono nos enlazó a todos en una colorida luminaria porque el problema tenía solución.
A mí cuando más me gusta la casa de Vagabundia es cuando todo está callado envuelto en una penumbra que me hace pisar más quedo para no romper la magia del momento. Como curioso que soy lo voy observando todo, ¡qué perfección! A veces algún movimiento mío ruboriza a los gradientes grisáceos que parpadean momentáneamente queriendo interactuar conmigo, pero se me traga la voz porque me siento observado desde la pared de enfrente. En esos momentos un aliento invisible recorre todo el dominio y a mi me paraliza. Su mirar bizco tras los binóculos sigue a todo el que entra, su bigote de explorador y sonrisa florentina le dan un estilo dandy trasnochado. El color sepia me remite más a un antepasado de Vagabundia. ¡Claro! ¡Esa mirada no es más que un espejismo! Pero las emociones y los sentimientos trascienden las pantallas.

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Autora: Carmen Martín Gaite Género: Ficción política Año de publicación: 1978 Ediciones Cátedra, 2023 Páginas 277 Premio Nacional de Literatura 1978 Pretender al mismo tiempo entender y soñar: ahí está la condena de mis noches.     (Carmen Martín Gaite). El cuarto de atrás es una novela compleja, llena de simbolismo y un tanto peculiar. Se engloba en la categoría de metanovela. ¿Y esto, de qué va? Es de esos libros que antes de leerlos tienes que saber precisamente eso, de qué va. Una metanovela trata del propio proceso de creación de la novela, va realizándose ante el lector. Cuesta coger el hilo argumental, sobre todo al principio, porque los elementos saltan en el tiempo y desaparecen o se superponen unos a otros de manera desordenada, lo que les da más viveza, pero puede ocasionar confusión.  Una clave para leerlo es que estamos ante un sueño. Si lo lees dejándote llevar, con esa actitud de escucha que tiene en la novela el hombre vestido de negro, poco a poco, ...

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