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Mostrando entradas de 2026

Tardó diez años en volver -8 de marzo-

 La madre mira al padre. Se queda un rato de pie, sin decir nada. Por fin, se sienta a la mesa, baja la vista, mueve con la cuchara la comida del plato y come con desgana, en silencio.   Los movimientos del padre son bruscos y violentos. Resopla. El enfado y la ira van creciendo en él. Balbucea. Se le indigesta la comida. Levanta el plato con las dos manos y lo deja caer de golpe. La comida, miedosa, está a punto de huir. La madre levanta la vista asustada y de nuevo la esconde. El idioma de violencia no entiende de ojos tristes. Él aparta el guiso, golpea la mesa con el puño cerrado. La madre da un respingo. Ese diálogo de sordos envenena el aire. Se despliega por toda la casa.   La hija sabe que el enfado es contra ella y la madre también. La quiere lejos, en la distancia. ¿A qué ha venido? Su cercanía golpea al padre, lo atraviesa por su lado cortante. No la soporta en su presencia. Ella sale de la escena. Dentro deja un universo de tensión y fuera el abismo...

El quince de enero

En el declive de ese día. Entre  pitidos, gráficos de diferentes colores, bolsas que cuelgan de tu cuerpo, y cables en cantidad. U na presencia de algo que no vemos.  El silencio de la vida se abre paso. Hermosa melodía que nos serena y calma.  Al clarear la mañana Nos dirigimos al norte Este quince de enero u n jueves muy especial  Silencio en los labios Rumor que se extiende Suave melodía que cifra nuestro anhelar Me acerco a tu cama  Te hablo muy quedo  Maite, cariño, todo ha salido bien  Lo inesperado ocurre  Abres los ojos  Me miras un instante l o suficiente para conectar  Los cielos se abren  Borran el invierno Yo quiero abrazarte y  me siento temblar