28 junio 2012

Sonámbula

Se levantaba por la noche. 
Deambulaba por la casa como alma sin dueño. 
Encendía las bombillas desnudas que colgaban del techo y con su pálida luz amarilla disipaban la oscuridad, aunque ella no las necesitaba porque caminaba con los pasos ciegos del que no ve el mundo exterior, sin voluntad ni decisión. 
Contestaba incoherencias cuando le preguntaban y todos así lo proclamaban: "Es sonámbula".
El recuerdo que tiene de sus paseos de nocturnos no responde a una experiencia vivida sino a algo que le han contado, porque su voz en esos momentos era la voz que proviene de los sueños y no de la garganta y sus ojos abiertos, hacia esos mundos oníricos miraban.
Tantas veces le han contado lo que hacía o decía que lo ha fijado en su memoria como una fotografía, de ahí que solo se ve a sí misma como una imagen que le devuelve el espejo de su adolescencia con cara de niña y expresión seria, ojos abiertos, camisón blanco y los pies descalzos a pesar del frío.
De su madre, que era la que siempre la reconducía a la cama, ni un recuerdo ni una imagen, nada; porque a pesar de sus grandes ojos abiertos nunca la llegó a ver, ni sus oídos escucharon sus palabras, ni captó su tacto, ni le llegó su aroma. 

Vivía el sueño del sonámbulo.

23 junio 2012

La RAE "ratifica" el matrimonio gay




Las palabras del texto siguiente parecen sacadas del reino de Frikilandia, pero no; la mismísima Real Academia de la Lengua Española las ha dado por correctas. Las podremos seguir usando como hasta ahora, pero sabiendo que además de estar en la calle también están en el diccionario de la Lengua Española lo que las “santifica”,  pues han entrado en él por la puerta grande:


Una friki con gayumbos se ha colado de okupa sin ningún acojonamiento en mi canalillo. Mientras chateaba en spanglish con mis amigos blogueros estrenando mi nueva tableta, me ha pasado un lápiz y en cuanto he hecho la conexión USB he podido leer:
"Pasa de trifulcas entre peperos y sociatas porque son un peñazo, vamos a la fiesta isidril donde formaremos un matrimonio gay que, aunque para los euroescépticos sea un proceso de inculturación, es más globalizante que la actividad de los teletrabajadores y con nuestra actitud empática lo haremos más incluyente".
© María Pilar

16 junio 2012

Pobres pero honrados

No hace mucho tiempo la gente de este país decía con orgullo pobres pero honrados y era una norma de conducta que intentaban inculcar a sus descendientes.
Tiempos aquellos en los que el reclamo turístico era la pandereta, los toros y el sol y los de fuera le pusieron la música: que viva España, vaya como contrapunto, que también fueron los que nos enseñaron a leer la Historia de España, así con mayúsculas, la de verdad.
Después se metió todo en el mismo saco y se empezó a rechazar tanto la pandereta como la honradez que suponía esfuerzo y trabajo para alcanzar algún logro en la vida.
Se le dio la vuelta de tal manera que ser honrado vino a ser sinónimo de bueno y bueno de tonto, era normal decir: "De puro bueno parece tonto" y rápidamente se abrió la veda. En un país con la tradición picaresca que tiene éste, no les fue difícil a muchos exhibirse en toda su autenticidad. Lo que contaba era ser rico, los medios no importaban, al fin y al cabo casi nadie pasa de presunto y como mucho, si tienen que irse a casa se van con la bolsa a rebosar.
Empresarios, banqueros, políticos y jueces han vendido como seña de identidad del país el despilfarro, la falta de ética en la proyección política, escándalos de fraude, corrupción organizada y demás tropelías con las que han tejido la caja de Pandora de la que se desprende un olor nauseabundo.
Se impone un relevo generacional, que la generación mejor preparada de todos los tiempos, interrumpa su exilio a países extranjeros y se tome la revancha contra tanto falsificador, corruptor y amante del dinero público.
© María Pilar

10 junio 2012

Lágrimas silenciosas de un niño

Como todos los días la joven profesora saluda a los niños con una amplia sonrisa. Un grupo rodea a un niño de pelo castaño y piel transparente cuestionándole el porqué de su cara marcada.
—Me he caído en el parque con el monopatín —les contesta con una voz tímida y adorable, pero ausente de toda su gracia natural. 

A la profesora no se le escapa el leve rubor de sus mejillas y la falta de chispa en sus ojos. Pronto los otros niños vuelven con su inocencia a su bullicio habitual y él rápidamente aparta sus grandes ojos de la mirada de ella.
Sentado ya en su sitio, la profesora, en lo que dura un pestañeo, recoge la mirada cargada de pesadumbre que él le lanza. El niño aprieta los labios y unas lágrimas silenciosas, discretas y llenas de pudor corren por sus mejillas. Ni un hipo, ni un gesto que delate a los demás toda la angustia que le ahoga.

Ella sabe lo que tiene que hacer, y vaya que si lo va a hacer, pero ahora lo más inmediato es hacerle sentir su compañía, que sepa que no está solo, que ella lo va ayudar.
© María Pilar

02 junio 2012

La mosca cojonera y el Sr. Carlos Dívar

A Pepito grillo lo han sacado de este país camuflado en una maleta con destino a Suiza. Tenemos a la mosca cojonera, la única que nos dio una lección de saber estar ante las cámaras con naturalidad y alegría. Se coló en La noche en 24 horas de TVE y nos demostró con ágiles movimientos lo pertinaz que es para divertir y captar el interés de los telespectadores cuando es a otros a los que incordia.
Los tertulianos, petrificados como siempre, aguantaban estoicamente manteniendo su rígida postura sin descomponer el gesto; tan solo algún movimiento suave de una mano a ras de mesa para que la cámara no lo captase.
El debate económico languidecía con las voces sesudas y repetitivas de los comentaristas, cuando ya los telespectadores estábamos en otra película: La mosca en la nariz de un contertulio, de alfiler en la solapa, acariciando una mejilla, columpiándose en un pelo, revoloteando por las indescifrables cifras económicas…
Nos pusieron un vídeo y a la vuelta continuó la tertulia como si nada. Pero seguimos sonriendo buscando a la mosca que se había quedado grabada en nuestra imaginación y era la única que en medio de un debate económico, con la que está cayendo en este país, se había atrevido a hacer una cuchufleta atraída por el olor de la corrupción de los allí presentes que, ironías de la vida, hablaban del comportamiento ético en la economía.
Volví a verla actuar, pequeñita y revoltosa. De una manera vulgar y tan pesada como de costumbre, esta vez eligió la nariz del Sr. Carlos Divar, Presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, buen conocedor de los juzgados de este país y que se ha hecho famoso por "El escándalo de los viajes a Marbella". Con la seriedad de los que se creen intocables, apelaba a la tranquilidad de su conciencia como única justificación del gasto que ha hecho del dinero público para pagar sus cuentas privadas.
© María Pilar