Este fin de semana ha captado toda mi atención un jolgorio y un bullicio de niños, es un patio de colegio a la hora del recreo, la alegría infantil trasciende las ondas y despierta en mí una leve sonrisa; me quedo pegada a la radio hasta que acaba el programa. Es vida, pura vida en directo. El colegio se llama “Begoña Martín Baeza”, curioso nombre ¿no? para un colegio de una aldea en Anantapur (India). Oigo emocionada la relación que tiene con el 11M de 2004. Todo el mundo se acuerda donde estaba ese día al enterarse del mayor atentado terrorista que ha sufrido España. Las risas de los niños se tornan en ruido de sirenas, caos y desconcierto. En apenas tres minutos explotaron 10 de las 13 bombas que habían puesto los terroristas dejando un balance de 191 muertos y 1.500 heridos. Los bomberos buscaban cadáveres entre los hierros retorcidos de los vagones, uno de ellos fue el de Begoña Martín Baeza, joven de 25 años. Sus padres, que son unos padres coraje, decidieron que el dolor por la muerte de su hija no se iba a quedar así, sino que en homenaje a su memoria lo tenían que convertir en alegría para otros. Se pusieron en contacto con la Fundación Vicente Ferrer para donar íntegra la indemnización que les correspondió y con ello se construyó esta escuela donde se pueden escuchar las risas de estos niños que hoy pueden estudiar.
Ficha Técnica Título: Cuentos de amor, de locura y de muerte Autor: Horacio Quiroga Género: Cuento Editorial: Sociedad Cooperativa Editorial Limitada Año de edición: 1917 País: Uruguay Resumen El protagonista del cuento, Paulino, pisa una serpiente venenosa que le muerde en el pie. A causa de este incidente, inicia un viaje por el río Paraná hacia un pueblo vecino donde espera que le salven la vida. Valoración personal Horacio Quiroga mantiene en este cuento las tres constantes que le caracterizan como el gran cuentista que es: brevedad, intensidad y tensión constante. Lo que más impresiona es la lucha por sobrevivir del protagonista al que, a veces, lo llama por su nombre y otras no dice nada más que “el hombre”. Como si a cualquiera de nosotros nos pudiera ocurrir lo mismo. Una lucha desesperada, por ganarle la batalla a la muerte, por no rendirse, aunque ...

Pili, ésta noticia la escuché por la radio de aquí. También recuerdo cuando el enviado especial, vive en España, es español, relataba lo sucedido, escalofrío y dolor, como en todos los atentados.
ResponderEliminarUn encanto, besitos, buen fin de semana y mejor comienzo :)
Lo admirable es ver como esos padres han sabido transformar su dolor tan tremendo en felicidad para otros.
ResponderEliminar¡Qué gente tan extraordinaria hay en este mundo!
Si no fuera por ti esta noticia me la hubiera perdido y ¡sería una pena!
ResponderEliminarMe alegra haber aportado un granito de arena.
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