Ir al contenido principal

La casa vieja

Cuando todos os vais
Me quedo sola, deshabitada
Cobijo de tantas historias
En mis muros tatuadas
Lloran hacia adentro
Me inundan el alma
Tejados de teja hispana
Agónico crujido en sombras
Me desmorona y desarma.
Hoy he vuelto a renacer
Al sentir tus pisadas
Pardales de marzo primaveral
Revolotean en mi ventana
Qué sosiego volver a verte
Abrazándome con tu mirada
Vencido por el tiempo
Vienes a quedarte
Esta siempre fue tu casa.

Safe Creative #1809040311218
Registrado en Safe Creative

Comentarios

  1. Bellísmo poema, Pilar!!
    Nostálgico, hermoso!!
    Un beso enorme para vos!
    Lau.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te haya gustado, Lau. Un cálido abrazo desde estas tierras veraniegas.

      Eliminar
  2. Que bonito poema María Pilar. Siempre he tenido predilección por escribirle a las casas viejas y más de una vez las he fotografiado. Hoy tu poema me ha llevado a esos muros donde he crecido y que hoy ya no son mi casa.
    Maravilloso poema.

    mariarosa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por qué será que a mí también me inspiran más las casas viejas que las que lucen modernas y nuevas. Me dejas unas bellísimas impresiones que te agradezco, María Rosa.
      Abrazo desde estas tierras veraniegas.

      Eliminar
  3. Las raíces se alegran de que vuelvas a ellas, porque saben que son las tuyas.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Qué bien lo has interpretado, Chema. Un abrrazo.

      Eliminar
  4. Simplemente me encanto el poema. Te mando un beso

    ResponderEliminar
  5. Pero, ha sido un feliz reencuentro. No siempre se logra y cala hondo. Me encantó como lo lograste.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Sara, por dejarme tus impresiones de la lectura. Un abrazo.

      Eliminar
  6. Homenaje a la casa, guardián de nuestra esencia.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, Alfred, a esa casa de nuestros orígenes que es más que la simple definición del diccionario. Besos

      Eliminar
  7. Vencido por el tiempo vuelve a la casa. Es magnífica la atmósfera que construyes con esa casa real o alegórica. Hermoso y delicado poema. Una delicia para leer y sentir. Mis felicitaciones, Pilar.
    Ariel

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bellas impresiones las que me dejas, Ariel. Una alegría encontrarte por aquí. Abrazo.

      Eliminar
  8. Una casa llena de historias que contar,
    ¡Ay! si sus muros hablaran.
    Una casa a la que siempre se regresa.
    Precioso.

    Besos, Ma . Pilar

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Ay!Esas casas cobijo de sagas familiares y hoy cerradas, deshabitadas, expuestas al derrumbe y en el mejor de los casos a ser vendidas al mejor postor que en nombre del progreso hará ridículos habitáculos de lujo... Siempre me atrapan.Tienen tantas historias que contar.
      Un abrazo, Myriam.

      Eliminar
  9. Es maravilloso como nos pintas lo que los muros de la casa que un día fue nuestro hogar podrían decirnos.
    De su soledad y de la alegría de nuestro retorno, muchas historias tienen que contar las viejas casa, un bello poema.
    Un abrazo.
    Ambar

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Completamente de acuerdo con tus impresiones, Ambar. Me alegra verte por aquí. Un abrazo.

      Eliminar
  10. Entro en tu vieja casa contigo. Un abrazo, María Pilar.

    ResponderEliminar
  11. ¡Que bonito! le has dado vida a una casa, que ya la tenia pero le has dado voz, le has puesto esos sentimientos que nosotros mismos tenemos a nuestras casas familiares, aquellas donde jugábamos con los primos, aquellas donde la madrugada nos "pillaba" charlando y tantos ejemplos. Un abrazo contento con aplauso incluido

    ResponderEliminar
  12. Si, las casas tienen alma, Pilar...Asi lo he sentido siempre. Cuando llegamos sonríen, respiran y nos abrazan. Puedo sentirlo cuando llego a la casa del pueblo. Y cuando me voy también siento su tristeza...Un hermoso homenaje que te agradezco en el alma.
    Mi abrazo y feliz finde, ya más fresquito.

    ResponderEliminar
  13. Al leer tu poema lleno de nostalgia, he recordado que hace tiempo escribí para niños este poema-adivinanza.

    Para Luis Rosales
    está encendida
    y tiene
    una ventana sola sobre el aire .

    Y más ventanas sobre ella
    y algún que otro balcón

    Las paredes, de colores
    una llave en la puerta,
    algunas con celosía.

    Otras ¿por qué están vacías ?

    Luz del Olmo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Este blog permanece vivo gracias a tus visitas y comentarios. Te agradezco estos momentos especiales que me regalas.

Más vistas

Día de la madre

El lugar que amamos, ese es nuestro hogar, un hogar que nuestros pies pueden abandonar, pero no nuestros corazones.  (Oliver Wendell Homes) La memoria del amor  Encuentra tu rostro familiar  Cercano y luminoso  Aviva nuestros corazones Nostálgicos   Esa noche nos quedamos ahí sentadas. El fuego se fue haciendo más débil, aunque aún notábamos el calor de la estufa. El reloj de pared hacía tic tac y una lechuza llamó a otra lechuza.   —Tienes que irte a la cama —me dijo, inclinada sobre la Sínger que, intermitentemente, irrumpía en el silencio. —Yo me quedo a terminar esto. —Y me mostró el nuevo vestido que me estaba haciendo.   En la habitación no podía apartar la vista de la niña que me miraba tras el cristal de la ventana sin persiana. El cabello corto con flequillo le ocultaba el rostro, mientras que las trenzas lo despejaban. Se las habían cortado para que pudiese peinarse sola. Ella me contemplaba fijamente para que viera en su mira...

Los pastores del Gorbea

Hace muchos, muchos años, Urjauzi y Otsoa, dos jóvenes pastores, vivían en la zona del monte Gorbea. Eran grandes amigos desde la infancia. Sucedió que cierto día Urjauzi oyó de pronto un dulcísimo canto mientras pastoreaba su rebaño por las campas de Gujuli. Se sintió tan atraído por aquella maravillosa melodía que se olvidó del ganado y raudo se adentró en la espesura del bosque. Los sonidos de sus pisadas sobre las hojas caídas rompían el silencio y ocultaban otros ruidos apenas audibles que hacían pensar en seres del bosque que lo observaban sorprendidos con los ojos bien abiertos. Los troncos de los robles centenarios adquirieron características de monstruos, tal como se relata en los cuentos, el olor a tierra húmeda hacía irrespirable el lugar y la espesura lo llenaba de misterio, pero Urjauzi no fue consciente de esas señales. Al final de una pronunciada pendiente, separó unas ramas de sauce y pudo contemplar la quietud de las aguas de la laguna Lamioxin, de la que procedía el ...

Malala Nobel de la Paz

¿De dónde sacabas tanto valor, mi niña? ¿De dónde esa fuerza que te hacía mantener una fe ciega en el horizonte que estaba por venir?  No hace mucho que te conozco, pero desde el principio sentí una conexión especial contigo y ¿quién no? Sentí que el sol brillaba más cuando nos llegaron noticias de que estabas mejorando de las agresiones que te ocasionó el que quiso matarte. Ese tiene que ser un día especial para ti porque has vuelto a nacer. Cosas malas ya las has vivido en tu corta vida, a partir de ahora encontrarás buenas y hermosas porque por fin se van a realizar tus sueños. Seguro que en todo el proceso que llevas, más de una lágrima se habrá deslizado por tu rostro destrozado y me duele tanto, pero estos días se tornarán en lágrimas de alegría y amor. Tu fuerza interior es la que ha hecho que volvieras a la vida y esta, seguro que saldrá fortalecida. Es hermoso leer lo que escribías en tu blog en el que proyectabas tanta sinceridad y claridad de ideas que a mí me emociona...

El color de la esperanza

Desde El tintero de oro nos proponen escribir un microrrelato sobre un color. Al atardecer, cuando el sol enrojecía los cielos antes de sumergirse en el mar, me gustaba bajar a la playa. Siempre me cubría la cabeza con un pañuelo color turquesa. «Para protegerme del sol», decía. La explosión de colores naranjas y violetas me hacía creer en mundos de ensueño donde lo que anhelamos puede realizarse.  Y allí estaba ella, la mujer solitaria, con la mirada puesta en el horizonte, esperanzada. Parecía una sirena varada en aquella roca donde peinaba arrugas y lucía canas, mientras, el oleaje rompía en los acantilados y liberaba su olor a sal. Después, el mar calmado se le acercaba y con su espuma burbujeante le acariciaba los pies. Quizás, entonces, le preguntase el porqué de tan larga espera, pero el mar no sabe de respuestas.  Los susurros del viento revelaban un amor que emigró a Argentina con la promesa de volver a buscarla. Un día encontré la roca vacía, había desaparecido y...

Dónde está el narrador

El Tintero de Oro , por iniciativa de Pepe , nos propone escribir un micro de no más de 250 palabras, con una característica especial: sin narrador.   Oye, Pepe, mándame un pack de 12 cervezas, ya sabes, la Clásica; servilletas de papel, hilo dental y no me metas maquinillas de afeitar, que no uso.     Leonardo.   Hola, Leonardo, ¿o prefieres que te llame «El barbas»? De lo que pides en tu email, aquí, nada. Somos una empresa de sanidad privada, con muy buena atención al cliente. Pero mira, has aportado un punto a mi rutinaria existencia. ¿Hilo dental? Me encanta. La magia de una sonrisa de dientes perfectos hace sentirse unidos a dos seres por muy distantes que estén.   Carmen (Atención al cliente).    ¡Menudo despiste el mío, Sra. Carmen! ¿O prefiere «Encantadora de serpientes»? Sepa que no pienso desperdiciar ni un solo minuto en comprender su mundo, no me interesa. Ahora el mando de mi vida lo tengo yo y soy el protagonista. Se ...