Ir al contenido principal

La vecina

Proyecto Bradbury: 
«Durante un año escribe un cuento corto cada semana. No es posible escribir 52 cuentos malos consecutivos». (3)

La mujer que está asomada a la ventana envidia la vida  de sus vecinos. En el patio de la planta baja, trabajan sin descanso ante su atenta mirada. Él canturrea mientras parte la leña con un hacha. El invierno es muy crudo en el pueblo y va apilando un buen montón de troncos para calentarse. Ella lava ropa en una pila con agua helada. Tiene las manos agrietadas. Mira a su marido y ante el coraje de este sonríe. Moriría si le faltara. A veces, le gustaría darle un abrazo, así, sin más. Se reprime por esos ojos de arpía siempre tras la ventana. Por eso, ante la mirada persistente de la vecina, se le ocurre poner una cuerda cruzando el patio de lado a lado, para tender las sábanas. Así tienen algo de intimidad. 
 
La vecina enfurecida saca un palo de escoba y retira las sábanas. El hombre, enérgico, agarra el palo y ella lo insulta y forcejea con sus manos artríticas. Cuando pierde, da un grito de dolor. 
 
Una pareja de la Guardia Civil viene y se lleva al vecino detenido. Pesa sobre él una denuncia de malos tratos a una anciana indefensa. 
Safe Creative #2111029695028

Comentarios

  1. Interesante relato, pero al fin quien es culpable la vecina o el vecino?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A ver, el detenido y enjuiciado es el marido. Ante la ley, él es el culpable. ¿Qué piensas tú?

      Eliminar
  2. Seguro que hay eximentes para eso. Y si no, que los pongan.
    Buen relato, María Pilar.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Tu relato me recordó que hace tiempo circulaba uno de esos cartelitos chistosos por Internet pero que decía una gran verdad: "Si de joven fuiste un hincha pelotas, de viejo serás un viejo hincha pelotas". ¡Ni te digo un/a envidioso/a y amargado/a!

    Muy buena la fotografía.

    Besos, María Pilar

    ResponderEliminar
  4. Buen relato que vecina, te mando un beso

    ResponderEliminar
  5. Gente sin vida propia, al pendiente de la de los demás. Excelente final. :)
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  6. El maltrato no debería ser algo a lo que hay que acostumbrarse. Buena historia Maria Pilar. Me gustó. Un abrazo

    ResponderEliminar
  7. Nos acechan las viejas del visillo, muy muy peligrosas. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Triste pero también muy real, por desgracia. Un abrazo y gracias por pasarte, me encantó conocer tu espacio.

    ResponderEliminar
  9. ¡Hola, Mª Pilar! La verdad es que pese a la forma de un relato amable se esconde una crítica de mucha profundidad con ese final. Crítica a la que me sumo, por cierto. Y es que en esta sociedad tan dada a juzgar en las redes y absolutamente plagada de estereotipos nacidos de la política, a veces reducimos las cosas al cliché. Es una anciana, entonces es buena e inocente. Es un cincuentón enérgico, entonces es culpable. Y podríamos seguir hasta el infinito. La realidad es mucho más compleja que todo eso, como bien muestras en este micro.
    No sé si me pasé con la interpretación, ja, ja, ja... Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo has clavado, David.
      Gracias por pasarte.
      Un abrazo.

      Eliminar
  10. A veces sucede así... hay personas que ni son felices ni dejan serlo a los demás. Saludos, me ha gustado mucho.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Ana.
      Mi cariñoso saludo vuela a la otra parte del mundo.

      Eliminar
  11. Que jodida la Doña esa...Te felicito.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y tanto, Oswaldo. Gracias por pasarte y comentar.

      Eliminar
  12. Hola María Pilar, jeje, muy bueno, es un personaje típico de la España profunda... Un abrazo. :)

    ResponderEliminar
  13. ¿Quién era el maltratador?
    Solo se ve el maltrato físico pero el psicológico hay muchos que no lo perciben... Y la paciencia tiene un límite. El pobre hombre estalló, erró y el culpable resultó ser él ante la ley.
    En las comunidades, hay personas que hacen mucho mal, poco a poco eso sí, pero mucho al final.
    Me ha gustado mucho como siempre
    Abrazo muy grande María Pilar.

    ResponderEliminar
  14. Sí, yo también hablé de ellos. Son muy reconocibles esos aficionados a la vigilancia sin paga...

    ResponderEliminar
  15. ¡Qué bien retratada esta mujer! No es una malvada, es sólo que su existencia empezó así y así y más termina, lo vemos una y otra vez.
    ¡Hay tantas vidas todas tan diferentes unas de otras!

    Un abrazo grande y cariñoso María 🌹

    ResponderEliminar
  16. Muy bien ejemplificado como en muchos casos la victima es en realidad el victimario y bueno en nuestra justicia eso no se tiene en cuenta, muchas veces solo se ven las apariencias. Abrazo grande

    ResponderEliminar
  17. Hay situaciones que aparentan lo que no son, María Pilar, como esta que nos muestras.
    Lo lógico es que se llegue al fondo de la cuestión y se resuelva con naturalidad, pero vivimos en tiempos de apariencias.
    Un fuerte abrazo :-)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Este blog permanece vivo gracias a tus visitas y comentarios. Te agradezco estos momentos especiales que me regalas.

Más vistas

Día de la madre

El lugar que amamos, ese es nuestro hogar, un hogar que nuestros pies pueden abandonar, pero no nuestros corazones.  (Oliver Wendell Homes) La memoria del amor  Encuentra tu rostro familiar  Cercano y luminoso  Aviva nuestros corazones Nostálgicos   Esa noche nos quedamos ahí sentadas. El fuego se fue haciendo más débil, aunque aún notábamos el calor de la estufa. El reloj de pared hacía tic tac y una lechuza llamó a otra lechuza.   —Tienes que irte a la cama —me dijo, inclinada sobre la Sínger que, intermitentemente, irrumpía en el silencio. —Yo me quedo a terminar esto. —Y me mostró el nuevo vestido que me estaba haciendo.   En la habitación no podía apartar la vista de la niña que me miraba tras el cristal de la ventana sin persiana. El cabello corto con flequillo le ocultaba el rostro, mientras que las trenzas lo despejaban. Se las habían cortado para que pudiese peinarse sola. Ella me contemplaba fijamente para que viera en su mira...

Malala Nobel de la Paz

¿De dónde sacabas tanto valor, mi niña? ¿De dónde esa fuerza que te hacía mantener una fe ciega en el horizonte que estaba por venir?  No hace mucho que te conozco, pero desde el principio sentí una conexión especial contigo y ¿quién no? Sentí que el sol brillaba más cuando nos llegaron noticias de que estabas mejorando de las agresiones que te ocasionó el que quiso matarte. Ese tiene que ser un día especial para ti porque has vuelto a nacer. Cosas malas ya las has vivido en tu corta vida, a partir de ahora encontrarás buenas y hermosas porque por fin se van a realizar tus sueños. Seguro que en todo el proceso que llevas, más de una lágrima se habrá deslizado por tu rostro destrozado y me duele tanto, pero estos días se tornarán en lágrimas de alegría y amor. Tu fuerza interior es la que ha hecho que volvieras a la vida y esta, seguro que saldrá fortalecida. Es hermoso leer lo que escribías en tu blog en el que proyectabas tanta sinceridad y claridad de ideas que a mí me emociona...

La niebla, metáfora de la corrupción en España

leonid  afremov ¡Qué claro lo veíamos todo cuando la venda nos tapaba los ojos! Entonces proclamábamos que corruptos eran algunos de nuestros dirigentes, que tendrían que vérselas con la justicia, pero que la mayoría eran honrados. Se nos cayó la venda y lo vemos todo de un color gris sucio, opaco, que se extiende sin límites, abarcando todas las altas instancias del poder. Es el señorío de la corrupción que lo contamina todo como la niebla domina esos días grises en nuestra tierra. Por la mañana abro la ventana y una densa niebla quiere devorarme. Adivino los prunos que se están adelantando a la primavera, los magnolios con su verde aterciopelado, los pinos hieráticos y silenciosos y los plataneros despojados de sus hojas. Silencio total en la plaza. Hasta el Gorbea parece que se ha encogido y no se atreve a lucir su cima con la txapela blanca. La realidad es que la silenciosa niebla se va colando por las rendijas de los medios de comunicación y acomodándose en el interi...

Vendimia en La Rioja Alavesa

El otoño, con sus días soleados y sus noches frías, se detiene en el pueblo cuando la vendimia llama a su puerta. El ambiente sabe a grana y esperanza y el olor dulce del caldo se extiende por todos los rincones. Por las calles se ve ajetreo constante de gente y se siente el crujir de los sarmientos a su paso. Ruidos de tractores seguidos de pequeños remolques se oyen por doquier y voces de tierras lejanas se mezclan con las del lugar. Son los temporeros que dejan casa, tierra y familia para hacer la campaña de la vendimia. El ritual cargado de arte, magia y fiesta se repite de generación en generación hasta perderse en la memoria de los tiempos. En cuanto amanece, los vendimiadores están a pie de cepa para empezar a tomar contacto con esos racimos de uvas rebosantes. Avanzan con cuidado, notan el fruto maduro en su mano y cortan con diligencia para no estropear el milagro. Sienten la cercanía de los demás, a veces algún roce cómplice que se celebra con sonrisas. La recogida de la u...

Los pastores del Gorbea

Hace muchos, muchos años, Urjauzi y Otsoa, dos jóvenes pastores, vivían en la zona del monte Gorbea. Eran grandes amigos desde la infancia. Sucedió que cierto día Urjauzi oyó de pronto un dulcísimo canto mientras pastoreaba su rebaño por las campas de Gujuli. Se sintió tan atraído por aquella maravillosa melodía que se olvidó del ganado y raudo se adentró en la espesura del bosque. Los sonidos de sus pisadas sobre las hojas caídas rompían el silencio y ocultaban otros ruidos apenas audibles que hacían pensar en seres del bosque que lo observaban sorprendidos con los ojos bien abiertos. Los troncos de los robles centenarios adquirieron características de monstruos, tal como se relata en los cuentos, el olor a tierra húmeda hacía irrespirable el lugar y la espesura lo llenaba de misterio, pero Urjauzi no fue consciente de esas señales. Al final de una pronunciada pendiente, separó unas ramas de sauce y pudo contemplar la quietud de las aguas de la laguna Lamioxin, de la que procedía el ...