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La maldición de Casandra


Casandra vaticinó los terribles sucesos que iban a ocurrir, el día y la hora. Destacó la peligrosidad del agua. No la creyeron. Es más, la encerraron por exagerada y loca. Ella gritó todo lo que pudo para hacerse oír a través de los muros de la mazmorra. Para entonces, ya todos le habían dado la espalda y seguían con su vida cotidiana sin temor a la tragedia que proclamaba. 
Y la tragedia nos atrapó en nuestro sueño. Después, la misma naturaleza lo envolvió todo en barro para no dejar al descubierto rostros queridos que quedaron rígidos para siempre. Yo, aunque doblegada, me mantengo en pie. ¡Como si el destino me hubiera elegido para ser testigo de este mar de caos y muerte! Con los pies en el fango, siento cómo cruje en algún punto mi columna. El desamparo es brutal. Ya habrá tiempo para el llanto. Ahora mis manos se unen a las de otros y, tal como estás en nuestros sueños, resurgirás. Tus piedras se alzarán de nuevo para formar un hogar.

Comentarios

  1. Una maldición aún mayor que la de Casandra, es la clase votante del país: el reflejo duro y jodido de los que vencen en las urnas. Veremos a ver a quiénes son los que ganan, con o sin coalición, cuando haya que meter de nuevo el sobrecito en la urna para seguir con esta partitocracia.

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    1. Cuando las palabras se han vaciado de contenido y las siguen proclamando con su sonoridad rimbombante: ¡Por la democracia! Aunque ya ni eso en la gran potencia que dirige los destinos del mundo. ¿?

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  2. Pilar, tu relato es puro símbolo de lo ocurrido en Valencia y otras comunidades. Intuiciones vivas y despiertas lo vieron venir, pero todos dormían en su inconsciencia. Ahora toca levantar calles, carreteras, casas y ánimos. Todo se afanan por colaborar y algunos hasta exponen su salud y su fortaleza hasta el final...Buen relato y doloroso, Pilar. Ojalá las ayudas económicas funciones y lleguen donde tienen que llegar.
    Mi abrazo entrañable y mi ánimo.

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    1. Gracias, Mª Jesús. Desde mi impotencia, pienso lo mismo que tú, que les lleguen las ayudas cuanto antes.
      Un entrañable abrazo.

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  3. Pues sí, me lleva a lo reciente que a ocurrido en Valencia.
    Este tema es para no acabar.
    No se movieron para prevenir.
    Hoy te toca a ti mañana a mi, es lo que decide ese grupo de pudientes.
    Feliz semana
    Un abrazo

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    1. Gracias, Carmen, por pasarte y dejar tu comentario. Una pena todo lo que ha ocurrido. ¡Pensar que se podía haber salvado gente!
      Feliz fin de semana
      Un abrazo.

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  4. Hola, María Pilar. Como bien traes con esta referencia a Casandra, sin duda esta tragedia podría haberse evitado si el Sistema funcionara y no estuviera, como creo, podrido hasta las trancas. De hecho, es un triste ejemplo de cómo funciona. Recuerdo que al día siguiente, los telediarios terminaban sus crónicas con el latiguillo de "un ejemplo de cómo el negacionismo climático mata". Es decir, al parecer, la culpa era de los ciudadanos que cuestionan el cambio climático mientras se van al trabajo o están en el sofá. Como si ese pensamiento hubiera concentrado la DANA en el barranco del Poyo. Luego, vino el sacar tajada electoral. Tras el fangonazo a los presidentes y el Rey, la culpa se trasladó a la extrema derecha, primero, y luego a los bulos y demás alarmismo de Iker Jiménez.
    Pero nunca el Sistema.
    Me dio por consultar noticias sobre el barranco del Poyo en internet, pero no actuales sino en limitando búsquedas año por año desde el 2000. Resulta que Aznar, en su Plan Hidrológico, incluyó el riesgo de graves inundaciones en esta zona y la necesidad de crear presas y demás. Zapatero pasó del tema, hasta que, al final de su legislatura, la Ribera volvió a poner esa necesidad sobre la mesa. Rajoy pasó lo mismo de la cuestión, tanto como el actual. Causa estupor cómo, lo que ha pasado, estaba ya previsto como riesgo en las noticias de esos años. Que no se hiciera nada, parece ser que se debió al coste de la obra. Es más, leí que este tipo de actuaciones son costosas y su retorno tiene un tiempo de 500 años. Es decir, los expertos del momento consideraban que la posibilidad de que sucediera lo que ha pasado es de una vez en quinientos años.
    Pero claro, la culpa no es del Sistema que, parece ser, tiene dinero solo para lo que interesa según interés político, pero no para lo que interesa al pueblo.
    En fin, ya puedes imaginar la indignación que siento y que compartimos los pobres ciudadanos de a pie. Un fuerte abrazo!!

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  5. Hola, David, me indigna, me enoja y me enfada. El Sistema es un ente abstracto para mí, yo le pongo cara. La cara de los que, sabiendo que podía ocurrir, teniendo medios para evitarlo, no movieron un dedo. Y, es más, no van a asumir la responsabilidad porque esta, parece ser que, solo nos incumbe a los ciudadanos: sostener tanta irresponsabilidad con nuestros impuestos.

    Para tí un fuerte abrazo!

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