En mi pequeño mundo estaba todo oscuro, bueno, eso lo supe después cuando la luz me hirió los ojos. Me había adaptado a vivir en aquel mar. Hacía piruetas para sumergirme y volvía a salir. ¡Yupi! ¡Qué divertido! Si chocaba contra alguna limitación, era tan blandita que lo repetía. ¡Pum, pum, pum! Claro que llegó un día en el que mi mar se fue y el espacio se empequeñeció. Ya no podía jugar. De repente, algo empezó a moverse con un ruido estrepitoso que tiraba de mí. Yo no quería salir, pero, ¡hala!, me deslicé sin control. Primero la cabeza, luego, ¡zas!, todo mi cuerpo se escurrió. No fui bien recibida por los terrores que habitan en este lado. Los ruidos me atemorizaron, el frío me abofeteó y lloré. Oír mi llanto me asustó y lloré más y más. Entonces sentí el roce de sus labios, los primeros besos, el susurro de sus palabras. “Te quiero, hija”. Y me aferré a ella, el árbol de la vida.
El sol tímido y vergonzoso, por fin, se deja ver por estas tierras del norte y con su suave caricia nos anuncia que el verano está al llegar. Un verano seguramente corto, no los tres meses que marcan los cánones para cada estación, pero me apetece romper la rutina diaria y hacer esas cosas que por falta de tiempo he ido aparcando. Volar sin ataduras ni rígidos horarios de trabajo, viajar, leer, escribir, ver otros mundos que pueden estar lejos o al lado de mi casa y que con las prisas de la vida he pasado por alto. Porque estáis ahí, porque he tenido la suerte de encontraros, no puedo marcharme sin despedirme, os habéis hecho especiales y ya ocupáis un lugar allí donde crecen los sentimientos. Gracias a todos los que me habéis leído y en particular a los que entrada tras entrada habéis dejado vuestros animados comentarios. Me gusta despedirme de vosotros como si se tratase de amigos que durante un tiempo no voy a ver. Me habéis dado mucho: risas, compañía, retazos de vida e historia...

Hola, María Pilar.
ResponderEliminarEs precioso. Y con esta frase: No fui bien recibida por los terrores que habitan en este lado. Cuanta verdad hay en ella, pero con el amor, con la estima todo se puede.
Un beso.
Gracias, Irene, por pasarte y dejarme tus impresiones.
EliminarUn beso.