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Por La Rioja Alavesa

En España se celebra el gran puente del año entre el seis y el ocho de diciembre, que si se une con un fin de semana se transforma en un acueducto. Este año la crisis económica nos obliga a no reservar un gran viaje como de costumbre, nos quedamos en casa y haremos salidas puntuales por el entorno. 
Podemos disfutar de muchas maneras. La Rioja Alavesa, la tenemos muy cerca y es un estupendo destino para pasar un bonito día. Rica gastronomía, vinos, denominación de origen, bodegas catedrales donde nos explican todo el proceso de elaboración del vino que sigue una auténtica liturgia, gente acogedora, ¿qué más se puede pedir?
Paramos en el primer pueblo donde vamos a comprar el vino que nos ha recomendado un amigo. Es mucho más grande de lo que parece en un principio, una señora nos indica la bodega, no hay un gran letrero anunciador de la venta, no lo necesitan. Antes de la cosecha ya tienen la totalidad de la venta asegurada. 

Visitamos y admiramos algunas de las bodegas-museo monumentales por su arquitectura y nos dirigimos al pueblo donde vamos a comer. Poder aparcar se hace imposible, la crisis económica ha hecho que muchas personas coincidamos en la misma idea. En el pueblo domina el ambiente de fiesta desenfadado y bullicioso, el tapeo y la degustación de un buen vino en sus múltiples bares-restaurantes se hacen de manera colectiva, encontrar un rincón apartado y recoleto es pedir un imposible.
Al atardecer, acompañados de ese aire que rezuma un aroma añejo a sarmiento quemado, recorriendo las empinadas calles del último pueblo con el Ebro a sus pies, impresionan los destellos ocres y rojos fluorescentes con los que el sol da por terminado el día.

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