Ir al contenido principal

Tiempo de nostalgia


Fuimos un tándem perfecto, la pareja ideal, la suavidad de su trato, la caricia de sus manos y su dulce atractivo sacaron lo mejor de mí. 
Lo nuestro era un baile acompasado, ningún ritmo se nos resistía; nuestras vueltas, piruetas, saltos y vainica doble causaban furor y eso que siempre andaba muy ocupada, pero la noche, la noche cuando todos los demás dormían, esa era nuestra. Solo había que ver las miradas que me echaba, el mimo con el que me trataba, los susurros que yo le entendía perfectamente con el simple movimiento de sus labios. Sentir sus manos y verla recostada sobre mí me ponía a cien por hora. ¿Cómo resistir su belleza mediterránea y su sonrisa cautivadora? Era delicioso ver su cara tersa y esa sonrisa de satisfacción cada vez que entrelazados terminábamos lo que con tanta pasión empezábamos. 
Tenía una capacidad extraordinaria para hacer conmigo mil virguerías sin sacar nunca una nota discordante, su ingenio y creatividad hicieron que lo nuestro nunca cayera en la rutina. No se quedó observando la vida sin más, era pura actividad con entrega total en lo que hacía y en todo dejó parte de su alma. 
Ahora ya no soy joven. El otoño con sus días brumosos y plomizos, extiende su manto sobre mí y me envuelve en un abrazo de melancolía. De vez en cuando, alguien quita el polvo que se me va posando en este rincón donde estoy y con ello levanta esa tela nostálgica. Con la bayeta repasa las letras de mi nombre: SINGER. Yo bien sé que no son sus manos, pero con este gesto me abre a la luz de lo mejor de mis días.

Comentarios

  1. No sabía por dónde ibas a salir. En casi todas las casas había una.
    Entrañable entrada.
    Besos.

    ResponderEliminar
  2. Macondo, yo también tengo esa impresión de que en todas las casas había una, solo que antes no estaba arrinconada ¿verdad?

    Besos y feliz fin de semana.

    ResponderEliminar
  3. impresionante tu sensibilidad. si. antes se cosía porque la ropa era cara. La gente hacía lo suyo con habilidad y pasión. Las verdaderas "modistas" que generaban un estilo propio de cada lugar compitiendo acérrimamente entre ellas. Claro.
    muy buen post
    simple
    y tranquilo
    me gusta.

    ResponderEliminar
  4. Una Singer había en mi casa y su sonido y el de la válvula de la olla Magefesa hacían cantar al canario Caruso.
    Era de mueble de marquetería con las patas negras de hierro con rizos, tenía una cabeza grandota con un asa arriba y podía trabajar a cualquier hora.
    ¡Que pequeña era yo!
    Todo esto has sacado de mi con tu canción de amor entre una singer y su dueña. Un abrazo

    ResponderEliminar
  5. Qué bello y mágico post el que nos compartes hoy. Me ha gustado muchísimo. Felicidades por ello.
    Cariños abrazos!

    ResponderEliminar
  6. Aún recuerdo a mi madre con su ropa encima sus rodillas, una ebra de hilo en la boca y dale que te pego al pedal.
    Un relato hermoso donde lo haya...no sabúia por donde ibas a salir.

    Pd: Ahora se cotiza mucho esa máquina.

    Un besote preciosa.

    ResponderEliminar
  7. Buenos pensamientos en el fin de semana! Sí, el otoño es una estación del trato. La melancólica que penetra el alma.... He leído con placer...

    ResponderEliminar
  8. Me encata como nos llevas con tu pluma, nosostros somos seis hermanos, 5 mujeres, a mi mamá les gustaba vestirnos igual, además pues la economia era importante, me has recordado esa parte de nuestras vidas, y la talla con alfires, miles de abrazos, Pili

    ResponderEliminar
  9. Recuerdo de niño jugar con el balanceo y los pies que casi no me llegaban, sí que había una en cada hogar la nuestra era de color negro.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  10. Qué bueno, no me esperaba que fuera una máquina de coser la del relato...
    Mi abuela tenía una en Buenos Aires, y siempre me arreglaba la ropa, ahora la llevo a un chino cerca de mi casa en Madrid, cómo cambian las cosas...
    Un beso, buen fin de semana

    ResponderEliminar
  11. ja ja, genial guapa, no puedo decir más, sólo volver a releerlo ahora que se de que va.
    Me encantan estos textos.
    Muchos besos

    ResponderEliminar
  12. Garriga me gusta tu comentario sobre el post, tuve mis dudas si colgarlo o no.

    ResponderEliminar
  13. Ester ya veo que mi escrito ha dado para mucho,me alegro.

    Feliz fin de semana :)

    ResponderEliminar
  14. NuriaLourdes que los cariños y abrazos sean mutuos con esa alegría tuya que contagias.

    ResponderEliminar
  15. Fibonacci un amigo mío ha encontrado una en la basura y como es un artista ha limpiado las patas de hierro repujado,barnizado la mesa y le ha puesto un cristal. La tiene puesta en la entrada de su casa.

    Feliz fin de semana :)

    ResponderEliminar
  16. Cristian Lisandru gracias por compartir tu opinión en mi blog.

    Feliz fin de semana :)

    ResponderEliminar
  17. SOLO DE INTERES me alegro que haya despertado tantos recuerdos en ti. Gracias por compartirlos. Como siempre un cariñoso abrazo :)

    ResponderEliminar
  18. Jose Senovilla me has hecho verte de niño jugando con el pedal al que no llegabas. ¡Qué recuerdos!

    ResponderEliminar
  19. Eva Letzy no sabía que iba a despertar tantos recuerdos, pero recogiendo los de todos da para muchas historias.

    Un cariñoso abrazo :)

    ResponderEliminar
  20. Inmagina puedes leerlo cuantas veces quieras, todo tuyo. Besos^^

    ResponderEliminar
  21. Que dulzura como escribes, definitivamente tu post me cautivo de principio a fin. Muy bonito por donde lo lean.

    Saludos m.p.!

    ResponderEliminar
  22. Me ha encantado la historia.
    Me compré una para arreglar la ropa a mi peque.
    Preciosa historia, te felicito.

    Besos.

    ResponderEliminar
  23. Magia y Ternura personificada en esta máquina Singer que tantos días de conversación y meditación nos dió.
    Una Preciosidad de Composición.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  24. Me encantó la historia en casa había una hasta no hace mucho.
    Sabes voy a enlazar tu blog al mio porque pierdo lo que escribes ,de esa forma estaré actualizada de estas cosas imperdibles que escribes,abrazo.

    ResponderEliminar
  25. Pero qué buen relato y desde luego un final sorprendente, me ha encantado.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  26. Me ha gustado mucho, un final sorprendente. Me hiciste recordar a mi mama y su maquina de coser Singer.

    un abraXo!

    ResponderEliminar
  27. Uy un final sorprendente, te mando un beso y te me cuidas mucho

    ResponderEliminar
  28. Mis padres también tenían una. Un beso.

    ResponderEliminar
  29. Precioso, bien escrito. Me ha gustado a pesar de soy anti-costura.
    Pero en mi casa había una también. Era de mi madre y jamás la toqué:-
    Bss y buen finde)

    ResponderEliminar
  30. Gratisimo leerte.
    Tu facilidad de expresion llevandonos a este final, tal vez no tan anunciado, me encanto.

    Cariños

    ResponderEliminar
  31. No te puedes imaginar la cantidad de recuerdos tan entrañables que me trae el nombre de esa máquina de coser.
    La marca sigue existiendo pero ya no son como aquellas, las han hecho tan modernas, que yo creo que han perdido parte de su encanto.
    Soy una amiga de André de Artabro, vengo a notificarte que hoy es su cumpleaños y que se sentirá encantado de recibir tu felicitación.
    Abrazos.
    Kasioles

    ResponderEliminar
  32. ¡Hola! que tal ? ante todo, ¡gracias por tu visita por mi espacio!
    Tienes un lindo blog, me ha gustado mucho esta entrada, pues mi mamá tenía una Singer,..¡que hermosos recuerdos de la niñez...cosiendo!!
    un saludo, feliz fin de semana:
    Nuria.

    ResponderEliminar
  33. Vamos camino de recuperarla, quizás algo bueno entre tanta tristeza.

    Gran relato

    ResponderEliminar
  34. Lindo texto, com um final surpreendente e encantador. Ela estava em todas as casas e realmente fez parte do melhor da vida de muitas pessoas. Abraços

    ResponderEliminar
  35. En mi casa es una alfa... No está arrinconada, todavía no. De vez en cuando mi madre y ella aún se echan buenos bailes. Me ha gustado mucho el desenlace y sobre todo la referencia universal a esas mujeres portentosas que todos conocemos y que siempre ponían el alma en todo lo que hacían.

    Un beso

    ResponderEliminar
  36. He disfrutado con la lectura de tu relato.
    Muy bueno.

    ResponderEliminar
  37. Hola, muy buenas noches, ¿cómo se presenta la semana? Espero que genial, al igual que tu bello e interesante blog. Me ha gustado mucho esta entrada y algunas de las anteriores (las que he tenido tiempo de ver, claro), ¡muy buen blog! Ya tienes una seguidora más. Te deseo mucha suerte y espero que pronto subas una nueva entrada con la que nos vuelvas a sorprender. ¡Enhorabuena!

    Ahora, me gustaría invitarte a mi blog especializado en la saga TOMB RAIDER. Si te gusta el mundo de Lara Croft (videojuegos, películas, modelos, cómics, wallpapers), la primera protagonista femenina cibernética, este es tu espacio. Ponte al día con las últimas noticias. Infórmate de sus últimas horas.
    !TOMB RAIDER EVOLUTION!
    http://tombraidermania.blogspot.com.es/

    Un gran abrazo desde Málaga, y siento mucho autocitarme pero es la única manera que tengo para darme a conocer.

    ResponderEliminar
  38. Gracias a todos por pasaros por aquí y por dedicarme un tiempo para dejar vuestra opinión.
    Un abrazo de corazón :)

    ResponderEliminar
  39. Melodi y su sapiencia He querido entrar en tu perfil, pero siempre me da perfil no disponible ¿?

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Este blog permanece vivo gracias a tus visitas y comentarios. Te agradezco estos momentos especiales que me regalas.

Más vistas

Atasco de la memoria

Mi participación en el reto conjunto del blog Acervo de Letras y el blog El Tintero de Oro . Las condiciones son: El reto consistirá en escribir un microrrelato de 250 palabras protagonizado por un escritor/a desesperado/a por su falta de inspiración, que se encuentra un Tintero de Oro con un mensaje grabado: «pídeme un deseo y lo verás por escrito», aunque este contrato tiene una letra pequeña: «pero todo tiene un precio» Estoy en un atasco en la autopista del norte. Los tres carriles se han reducido a uno y estamos parados como una serpiente kilométrica. En el sillón del copiloto llevo unos libros de una novela escrita por mí. El periódico doblado en el salpicadero me muestra en una foto muy sonriente. Leo el titular: «La exitosa escritora presenta hoy el final de su tetralogía». ¿Dónde la presento? Puedo enterarme leyendo el artículo, pero yo debiera saberlo. Tal vez el periódico es atrasado y estoy de vuelta. Tanto si ya ha ocurrido el hecho como si va a ocurrir, ¿por qué no s...

El precio de ser mujer

A veces, en breves destellos, logro pintar con mis piruetas aires que me gustaría respirar y cielos por los que me gustaría volar. El miedo al monstruo se impone olvidando los sueños imposibles. Es tan hábil en el manejo de mis hilos que nadie puede ni siquiera intuir mi desgracia. No soy más que una marioneta en las manos de un desaprensivo cegado por lucirse y medrar a mi costa. Un día no puedo aguantar más tanta vejación y oigo un chasquido en mi interior como el de un objeto de madera que se astilla violentamente. Mi cara se queda con una expresión desencajada, mis piernas se doblan y todo mi ser no es más que un ovillo. Enfurecido me grita:  « Te has vuelto torpe e inexperta, no eres más que un despojo de marioneta rota » . Coge unas tijeras con las que corta todos los hilos de mi destino y me arroja violentamente al fondo del exiguo cajón. ¡Él sí que conoce bien mis desdichas! Me crece un temblor frío que la soledad aumenta. Sin mis alas insuflándome alma, nunca más volve...

Allá donde te encuentres

Querida Alicia: Hace ya ocho meses que te fuiste y no he sabido nada de tu vida. Durante este tiempo he deambulado por la casa sintiendo la soledad de tu ausencia. Cada objeto, cada rincón, todo me habla de ti y me emociono, no puedo evitarlo. Es como si aquí a mi lado estuviera esa Alicia a la que tanto quiero, la verdadera, la que llenaba de ilusión, sonrisas y vida la casa. La malhumorada de los últimos tiempos no eras tú. Estabas ya tan acostumbrada a que todo cuanto te sucediera fuera algo extraordinario, que te pareció de lo más soso y estúpido que la vida siguiera por el camino normal. Te resistías a dejar de soñar en este mundo de adultos tan complicado. Por eso, mientras te dedicaste a contar cuentos a un público cautivado, el de los niños, que te recordaba tus felices días de infancia, todo fue estupendo. Cuando tu prestigio como narradora creció, fueron otros los que reclamaron tu presencia. El encontronazo, en la isla de Ely, con el presidente de la Sociedad ...

El puente de las artes

Con este relato participo en la convocatoria de Myriam sobre puentes, de los relatos jueveros.   A mi hermana le ha tocado en un sorteo del BBVA un maravilloso viaje a París para dos personas. Por cuestiones de trabajo no puede ir. ¿Te apetece acompañarme? En Orly nos esperará un chófer con un cartel donde leeremos nuestros nombres: Aitor y Marta. Nos daremos con el codo al verlo. Nos entrará la risa tonta. Con su gorra de plato y en un flamante mercedes nos mostrará la impresionante Ciudad de la Luz que enamora a todo osado que se atreva a mirarla como lo haremos nosotros.  Yo te comentaré que la ciudad de los bulevares, con los parques, las brasseries y los tejados grises, me parecen el más bello escenario que nos podamos imaginar, pero que la nota de color se la ponemos los turistas. Me llamarás ilusa con esa sonrisa tuya que tanto me gusta. Y de repente, la veremos y diremos los dos a una: ¡la Torre Eiffel! Disfrutaremos callejeando a nuestro ritmo — bonjour madame, bon...

El afinador de pianos

La tienda de pianos estaba enfrente de nuestra casa y, por extraño que parezca, era uno de los lugares más silenciosos del barrio. La campanilla de la puerta sonó cuando mi madre y yo entramos. El señor Carrión, con su sempiterno guardapolvo negro sin abotonar a causa de la obesidad, se apresuró a dejar unas partituras en el mostrador y levantó su mirada acuosa por encima de las gafas. Se aclaró la garganta con un carraspeo para preguntarnos con voz atiplada: «¿En qué puedo ayudarlas?» De toda la vida vecinos, nunca habíamos entrado en contacto hasta ese día que mi madre le alquiló un piano para que yo pudiera dar clases particulares. Y salí convertida en empleada por horas. Él necesitaba una persona en la tienda y yo dinero para mis gastos. Con el caminar torpe de alguien que no está acostumbrado a moverse mucho nos acompañó hasta la puerta. Aunque hombre de pocas palabras, el aparente descuido en el vestir y su hablar pausado reforzaban su aspecto bonachón. Nos despidió con una lev...