Ir al contenido principal

El bastón de caramelo


Se hizo la luz y el abeto lució engalanado envolviéndolo todo en la magia de la Navidad. Fluían las emociones y entre la gente se daban momentos de la más bella estampa navideña. Él era el único que desentonaba, tal vez ni eso, porque nadie se fijaba en su presencia y es que no desprendía las notas de un alegre villancico ni era un muñequito de nieve, tampoco el sonido de la campanita del trineo o el delicado susurro de una burbuja dorada en la copa del abuelo. 

Había salido de las manos mágicas de un joven maestro pastelero que, en vez de los clásicos rojos y blancos de Papá Noel, le había dado la forma y color del bastón de su abuelo dotándole de un corazón cargado de buenos sentimientos. Sin libro de instrucciones le había embarcado en la aventura de la vida para que cumpliera sus deseos.  Y allí estaba, colgado como un adorno más, pero qué apagada quedaba su imagen confuncida entre las ramas del abeto. Desde su rinconcito, deslumbrado por tanta luz y color, tanta música envuelta en felices sueños, su pena iba aumentando a medida que pasaban los días y crecían sus desvelos. Ante el bello christmas que tanta ilusión hizo a todos los de la familia, el bastón de caramelo sintió una punzada en su corazoncito cuando la mamá, disimulando una lágrima, lo había dado un beso antes de colgarlo en un lugar destacado del gran abeto. Si al menos él fuera el lacito de ese christmas le habrían rozado sus acogedores dedos. 

Cuando la magia navideña desapareció, el árbol fue desmontado de su pedestal  y despojado de sus complementos. Yacía en la entrada de la casa a la espera de los peones del ayuntamiento que operaban en el reciclaje de abetos navideños. Compartía su misma suerte el bastón que desolado se deshacía en lágrimas de azúcar que empapaban su envoltorio al ver tan cerca su final sin haber recibido en su corta vida una sonrisa, un chupetón o un te quiero. 

De repente, Nico, el más pequeño de la casa que se arrastraba por el suelo con su tren nuevo, lo descubrió. Con una picarona mirada, lo agarró con sus manos regordetas y, sin quitar el papel de celofán, empezó a lamerlo. Chupetones amorosos de una boquita a rebosar derretían al pequeño bastón que terminó su vida sonriendo. 
 
Este cuento ha sido "Cuento publicado interpretado por Juan Izquierdo" en: https://www.eloquenze.com/stations/ayuntamiento-de-poblete/posts/el-baston-de-caramelo?fbclid=IwAR0lST3kUJuzhSv02PDnNwqM-6pFA4tWg6baZUAqyNFxXzhgHniP2fKkVWc
Safe Creative #2112120012462

Comentarios

  1. Hola María Pilar:) también te deseo felices fiestas a vos y tus seres queridos. Que tengas un muy buen 2013 y te deseo lo mejor para tu bello país.

    Gran abrazo desde Argentina.

    ResponderEliminar
  2. ¡¡¡Felices fiestas!!!
    Besotes

    ResponderEliminar
  3. Igualmente, María Pilar.
    Besos.

    ResponderEliminar
  4. ¡¡Gracias!! Igualmente para ti y los tuyos

    ResponderEliminar
  5. Que la magia de la navidad llene tu vida de amor, tu corazón de alegría, y que todos tus sueños se hagan realidad en el nuevo año que va a comenzar. Felices fiestas.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  6. Gracias. Feliz Navidad. Un beso.

    ResponderEliminar
  7. ¡¡¡Felices Fiestas y Próspero Año 2013, en compañía de todos tus seres queridos y amigos!!!
    Un abrazo grande.

    ResponderEliminar
  8. Felices Fiestas, María Pilar.

    :-)

    Un beso.

    ResponderEliminar
  9. Gracias, para ti también, que lo pases genial y que recibas el año feliz...
    Un beso

    ResponderEliminar
  10. Muy Feliz navidad para ti y los tuyos y que el 2013 te traiga mucho de lo bueno.

    Besos

    ResponderEliminar
  11. Pd Y gracias por tus deseos, María Pilar.

    ResponderEliminar
  12. Muy Felices Fiestas para vos y los tuyos, Pilar!!!
    Un beso enorme y todo mi cariño!!
    Lau.

    ResponderEliminar
  13. Muchas felicidades M.P. que pases una entrañable nochebuena y una feliz Navidad.

    Un beso

    ResponderEliminar
  14. Muy feliz Navidad!

    ResponderEliminar
  15. Querida Pili, muy felices fiestas para y tu familia, que este llena de Bendiciones,y que estas se extiendan a lo largo del 2013, te deseo todo lo mejor, y agradezco infinito tu amistad y todo lo compartido, TQM, un fuerte y especial abrazo

    ResponderEliminar
  16. feliz navidad, y te mando un abrazo

    ResponderEliminar
  17. Felices fiestas y ánimo para el nuevo año.

    Besos y abrazos para todos.

    ResponderEliminar
  18. http://www.vatinam.net
    Have a nice and lovely blog dear, please visit me...

    ResponderEliminar

  19. Muchas gracias por tus deseos, Mª Pilar, que tú también tengas unas muy Felices Fiestas.

    Besos.

    ResponderEliminar
  20. Gracias por tus deseos que son recíprocos.
    FELIZ NAVIDAD.
    Un abrazo desde Pueblo poeta.

    ResponderEliminar
  21. ¡Felices fiestas Pilar!, espero que la estés pasando de maravilla rodeada de tus seres queridos ;)

    Un gran abrazo :)

    ResponderEliminar
  22. Te dejo un cálido abrazo. Feliz salida y mejor entrada en el 2013.

    ResponderEliminar
  23. Con los mejores deseos para estas fechas.
    Un besazo enoooorme

    ResponderEliminar
  24. Muchísimas gracias a todos los que habéis expresado vuestros deseos, pero sobre todo gracias por dejar vuestras huellas a lo largo de este año en el sitio más difícil de borrar: la memoria y los entrañables lazos que con ello hemos ido creando.

    Que el 2013 os mantenga la inspiración para expresar historias con alma que nos sigan emocionando :)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Este blog permanece vivo gracias a tus visitas y comentarios. Te agradezco estos momentos especiales que me regalas.

Más vistas

Los pastores del Gorbea

Hace muchos, muchos años, Urjauzi y Otsoa, dos jóvenes pastores, vivían en la zona del monte Gorbea. Eran grandes amigos desde la infancia. Sucedió que cierto día Urjauzi oyó de pronto un dulcísimo canto mientras pastoreaba su rebaño por las campas de Gujuli. Se sintió tan atraído por aquella maravillosa melodía que se olvidó del ganado y raudo se adentró en la espesura del bosque. Los sonidos de sus pisadas sobre las hojas caídas rompían el silencio y ocultaban otros ruidos apenas audibles que hacían pensar en seres del bosque que lo observaban sorprendidos con los ojos bien abiertos. Los troncos de los robles centenarios adquirieron características de monstruos, tal como se relata en los cuentos, el olor a tierra húmeda hacía irrespirable el lugar y la espesura lo llenaba de misterio, pero Urjauzi no fue consciente de esas señales. Al final de una pronunciada pendiente, separó unas ramas de sauce y pudo contemplar la quietud de las aguas de la laguna Lamioxin, de la que procedía el ...

Atasco de la memoria

Mi participación en el reto conjunto del blog Acervo de Letras y el blog El Tintero de Oro . Las condiciones son: El reto consistirá en escribir un microrrelato de 250 palabras protagonizado por un escritor/a desesperado/a por su falta de inspiración, que se encuentra un Tintero de Oro con un mensaje grabado: «pídeme un deseo y lo verás por escrito», aunque este contrato tiene una letra pequeña: «pero todo tiene un precio» Estoy en un atasco en la autopista del norte. Los tres carriles se han reducido a uno y estamos parados como una serpiente kilométrica. En el sillón del copiloto llevo unos libros de una novela escrita por mí. El periódico doblado en el salpicadero me muestra en una foto muy sonriente. Leo el titular: «La exitosa escritora presenta hoy el final de su tetralogía». ¿Dónde la presento? Puedo enterarme leyendo el artículo, pero yo debiera saberlo. Tal vez el periódico es atrasado y estoy de vuelta. Tanto si ya ha ocurrido el hecho como si va a ocurrir, ¿por qué no s...

La otra Navidad

  Al anochecer en estos días de crudo invierno, Sergio se cubre con un gorro negro de lana y una chamarra ajada. Con una bolsa de compra en la mano sale de casa a su tarea en los contenedores de basura.  Hoy hace un frío intenso y unas chiribitas de nieve pululan antes de posarse en la alfombra blanca que cubre la ciudad. El pisar de las personas cruje en la nieve. Como sombras en la noche, con grandes bolsas de regalos, pasan raudas mirándolo con desconfianza. Después el silencio solo es traspasado por las notas de un piano que desde un bar cercano perpetúa la canción «Oh, blanca Navidad». Con el cuerpo invertido rastrea con un palo las fauces del abismo donde espera encontrar un rayo de felicidad que alegre su hogar. Lo que ve bajo la lánguida luz de la farola le produce un estremecimiento: Cuento de Navidad de Charles Dickens . Lo coge tembloroso. El hielo interior empieza a resquebrajarse y da paso a un acogedor salón familiar donde un niño descubre los regalos navideño...

Dónde está el narrador

El Tintero de Oro , por iniciativa de Pepe , nos propone escribir un micro de no más de 250 palabras, con una característica especial: sin narrador.   Oye, Pepe, mándame un pack de 12 cervezas, ya sabes, la Clásica; servilletas de papel, hilo dental y no me metas maquinillas de afeitar, que no uso.     Leonardo.   Hola, Leonardo, ¿o prefieres que te llame «El barbas»? De lo que pides en tu email, aquí, nada. Somos una empresa de sanidad privada, con muy buena atención al cliente. Pero mira, has aportado un punto a mi rutinaria existencia. ¿Hilo dental? Me encanta. La magia de una sonrisa de dientes perfectos hace sentirse unidos a dos seres por muy distantes que estén.   Carmen (Atención al cliente).    ¡Menudo despiste el mío, Sra. Carmen! ¿O prefiere «Encantadora de serpientes»? Sepa que no pienso desperdiciar ni un solo minuto en comprender su mundo, no me interesa. Ahora el mando de mi vida lo tengo yo y soy el protagonista. Se ...

La mansión del Sr. Pata Negra. (Fábula satírica)

Había una vez un personaje llamado Bernardo Gocho que vivía en un palacete en lo alto de una colina. Sus antepasados solo merodeaban el lugar en busca de comida, sin levantar la mirada del suelo. Él, en cambio, abandonó a su familia porcina y subió a lo más alto. Llegó a ser el rey. Orondo, con su jeta de cerdo y barriga de cerdo, vestía frac, con abertura en los faldones para mostrar el rabo que, aunque corto, era auténtico. Los demás lo imitaban llevando copias baratas, porque querían ser como él. Todo lo que hacía el Sr. Gocho se ponía de moda y en eso tenía muchos seguidores.   Calzaba unos botines acharolados de fina piel de cabra elaborados en exclusiva por el artesano Comadreja y fumaba en pipa como un gran señor. Rodeado de hienas amaestradas que defendían sus posesiones, vivía la mar de tranquilo.   Bernardo era un glotón, engullía grandes cantidades de exquisiteces lujosas y lo hacía con fruición, disfrutando de la textura y sabores jugosos. Después, echado...