Ir al contenido principal

Pequeñas mujeres rojas -Reseña-



Novela: pequeñas mujeres rojas.
Autora: Marta Sanz.
Género: Novela negra.
Editorial: Anagrama.
Año de publicación: 2020
Páginas: 340

«Que no me roben las palabras, que no me roben el lenguaje, que no me roben el relato» (Marta Sanz) 


pequeñas mujeres rojas, empequeñecidas ya desde el título, con minúscula, es una novela negra, la más negra de todas ellas, dura, desgarradora, escrita con una fuerza demoledora, imprescindible. Con ella, Marta Sanz cierra la trilogía «noir» compuesta, además, por Black, black, black (2010) y Un buen detective no se casa jamás (2012).
 
«Dentro del género negro me resulta lastimoso que hayamos perdido esa denuncia social contra el sistema de las novelas negras de Dashiell Hammett». (La autora)

Se centra en la memoria histórica. En los desaparecidos y enterrados en cunetas o fosas comunes tras los hechos desencadenados el 18 de julio de 1936. El tema que vertebra la novela, «es el de la violencia. Concretamente, la violencia estructural, sistémica, que se cuela en las vidas cotidianas de las personas y genera violencias domésticas». (Marta Sanz)  

En el verano del 2012, Paula Quiñones, la coja guapa, se instala en el pueblo de Azafrán para trabajar en la exhumación de una fosa de la guerra de España. Paula no puede escoger peor lugar para hospedarse que el hotel de los Beato, la familia más poderosa de la comarca, cuyo patriarca, el abuelo Jesús, está celebrando su centenario, rodeado de todos sus parientes. Durante los trabajos en la fosa, Paula y su compañera Rosa perseveran en la búsqueda de voces que denuncien las crueldades cometidas por los verdugos. Se toparán con el recelo cómplice de unos pobladores resignados a la dominación de la familia Beato, mientras los miembros de la familia mantienen la boca cerrada, diciendo que son apolíticos: «La política solo trae complicaciones». «Siempre, siempre nos lo dice el abuelito Jesús». Sorprendentemente, Paula y Rosa hacen unos descubrimientos que ponen en peligro la oscura reputación del clan familiar. 

Al principio me costó conectar con la historia porque tiene una profundidad muy superior a la mayoría de las novelas que se publican actualmente. Es la abrumadora riqueza lingüística; el lirismo, las onomatopeyas, para imponer silencio: «Chissss»; las abundantes referencias literarias, históricas y la intertextualidad. También el uso de hasta tres narradores alternativos, que representan distintos tiempos históricos. Y que es una novela que produce malestar tanto en el fondo como en la forma. «Azafrán/Azufrón huele mal y todo está emponzoñado». Los estratos de la sociedad y los estratos de la Literatura. Así como hay muchos estratos en la tierra en la que tienen que cavar y que son el resultado de procesos en los que la comunidad se reconstruyó mediante sacrificios humanos, hay muchos estratos en la Literatura donde nos cuentan la vida de mujeres que fueron sometidas a tramas de conspiración. Aparecen, como fantasmas, Melibea, Ana Ozores, o Soledad Montoya, sin citar el nombre del autor. 

Denuncia los silencios, no los que perduraron en los años de dictadura, por miedo a la tiranía de los vencedores, sino los silencios que se han mantenido durante más de cuarenta años de democracia. También el machismo social imperante en ciertos sectores: «La sociedad, en general, entendió siempre estas salidas de tono, estos correctivos». Y en tantos hombres que contemplan a las mujeres como: «Frívolas que compran trapos y no saben vivir épicas, leales y gloriosas amistades de hombre. Díscolas petardas inconstantes que reciben su merecido». Tampoco olvida a esas otras mujeres que no se sometieron, decidieron no ser razonables y se las trató como «la loca del desván» o terminaron en la cárcel.

Al final no es una lectura tan difícil, las claves están dadas desde el principio, pero no las terminas de ver hasta avanzada la novela. Quizá porque hay que leerla despacio, como se han de leer las grandes obras de la Literatura Y nosotros nos hemos hecho ya a esta vida de ritmo rápido. «Lee despacio», nos dice al comienzo de los capítulos en los que escuchamos a los que están bajo la tierra.


Comentarios

  1. Estupenda narración, María. Estrujante. No sé si sería capaz a estas alturas, o en estos momentos, de realizar una lectura de estas. ¡Desgarra el alma!
    Rescato, aparte, eso de que nos hemos tomado lo de vivir muy de prisa.
    Gracias María, te dejo un abrazo grande.

    ResponderEliminar
  2. Parece de lo más interesante.
    Este tipo de novelas denuncia, exigen una literatura dura.

    Besos.

    ResponderEliminar
  3. Tu reseña es toda una invitación a leer la novela.
    Muchas gracias, María Pilar.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Muy buena reseña Maria Pilar, mantiene la tensión del argumento de esta novela negra que como comentas es de una profundidad muy superior a la mayoría de las novelas. Me quedo con las ganas de leerla.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  5. Ha de estar excelente!!! A juzgar por tu reseña. Me gustan las novelas negras.
    Un abrazo grande.

    ResponderEliminar
  6. Tu reseña está genial pero no me apunto, he leído demasiada historia sobre ese capítulo de nuestro pasado, me he preocupado de leer a diferentes historiadores y me doy por satisfecha. Un abrazo

    ResponderEliminar
  7. Gracias por la reseña. Tomo nota te mando un beso.

    ResponderEliminar
  8. De Marta Sanz he leído tres libros y me ha fascinado en los tres. Dela serie de Arturo Zarco, a la que creo que pertenece pequeñas mujeres rojas, leí solo el primero, Black, black, black.
    Yo creo que la novela negra goza de muy buena salud en España. Yo leo mucha y puedo asegurar que sigue practicando esa crítica social de su época inicial, la de Hammett, Chandler, Thopmsom, etc.
    Espero avanzar con la trilogía de Arturo Zarco y legar a esta. Me gusta leer las series en orden y aún e queda Un buen detective no se casa jamás, la segunda de la serie.
    Las tenía un poco relegadas entre tant como entra en mi lista, pero tu reseña me ha puesto los dientes muy largos.
    Un beso.

    ResponderEliminar
  9. Es de aquellos libros que para leer hay que estar dispuesto a desprenderse de los prejuicios.

    ResponderEliminar
  10. Gracias por traer esta reseña, da mucha ganas de volcarse a leerla, no he leído nada de ella, abrazo grande

    ResponderEliminar
  11. ¡Hola, Pilar! Estupenda reseña que por lo que comentas te ha hecho disfrutar del género negro, en el que la denuncia social es un ingrediente importante para diferenciarla del thriller. De lo que comentas parece además una novela bien escrita y pensada. A tomar en cuenta. Un abrazo!

    ResponderEliminar
  12. Buena reseña la que haces de este libro, tanto que quizás me lo compre. Vengo desde el blog de Ester para darte las gracias por leer mi poema y comentarlo. Un abrazo

    ResponderEliminar
  13. Muy buena y tentadora reseña de una España que parece estar en el olvido y sin embargo sigue vigente en cada recuerdo y en cada historia. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  14. No conozco a la autora y la reseña me ha gustado mucho. Apunto para buscarla. Abrazo grande María Pilar

    ResponderEliminar
  15. España que parece estar en el olvido
    Un lugar que jamás iría mientras vivo.
    Hablo sin conocer el lugar
    Tal cual hablan personas mal de alguien
    sin haberlas conocido
    abrazos

    ResponderEliminar
  16. Qué reseña más completa e interesante, María Pilar.
    Me han entrado ganas de leer este libro tan complejo y completo.
    Un fuerte abrazo :-)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Este blog permanece vivo gracias a tus visitas y comentarios. Te agradezco estos momentos especiales que me regalas.

Más vistas

El cuarto de atrás - Reseña

Autora: Carmen Martín Gaite Género: Ficción política Año de publicación: 1978 Ediciones Cátedra, 2023 Páginas 277 Premio Nacional de Literatura 1978 Pretender al mismo tiempo entender y soñar: ahí está la condena de mis noches.     (Carmen Martín Gaite). El cuarto de atrás es una novela compleja, llena de simbolismo y un tanto peculiar. Se engloba en la categoría de metanovela. ¿Y esto, de qué va? Es de esos libros que antes de leerlos tienes que saber precisamente eso, de qué va. Una metanovela trata del propio proceso de creación de la novela, va realizándose ante el lector. Cuesta coger el hilo argumental, sobre todo al principio, porque los elementos saltan en el tiempo y desaparecen o se superponen unos a otros de manera desordenada, lo que les da más viveza, pero puede ocasionar confusión.  Una clave para leerlo es que estamos ante un sueño. Si lo lees dejándote llevar, con esa actitud de escucha que tiene en la novela el hombre vestido de negro, poco a poco, ...

El día después de la tragedia

Pasada la tormenta, el mundo se silenció y llegó la calma. La luna de agosto iluminó una calma siniestra reflejada en la tumba de las aguas. Las primeras luces del alba empezaron a dibujar formas en la penumbra. De manera abrupta, emergía un objeto o una persona conocida que encogía el corazón de los que quedaban vivos, para ser rápidamente engullido y arrastrado. Exhaustos, atenazados y deshidratados por el rugir de la hecatombe y con los gritos que les perseguirían de por vida, rompieron las sombras, y en silencio afrontaron los escombros, sin más recursos que la fuerza de voluntad de la naturaleza humana para sobrevivir. Entre troncos, derrumbes y lodo, se encontraban con el rostro de la amargura, la desesperación y la muerte. El arroyo, que se resistía a volver a su cauce, persistía en atrapar riachuelos que bajaban de manera tortuosa por las calles estrechas y empinadas. Ese ruido estridente del agua, resultado de su furia tremebunda, era lo único que se percibía en aquel va...

Los pastores del Gorbea

Hace muchos, muchos años, Urjauzi y Otsoa, dos jóvenes pastores, vivían en la zona del monte Gorbea. Eran grandes amigos desde la infancia. Sucedió que cierto día Urjauzi oyó de pronto un dulcísimo canto mientras pastoreaba su rebaño por las campas de Gujuli. Se sintió tan atraído por aquella maravillosa melodía que se olvidó del ganado y raudo se adentró en la espesura del bosque. Los sonidos de sus pisadas sobre las hojas caídas rompían el silencio y ocultaban otros ruidos apenas audibles que hacían pensar en seres del bosque que lo observaban sorprendidos con los ojos bien abiertos. Los troncos de los robles centenarios adquirieron características de monstruos, tal como se relata en los cuentos, el olor a tierra húmeda hacía irrespirable el lugar y la espesura lo llenaba de misterio, pero Urjauzi no fue consciente de esas señales. Al final de una pronunciada pendiente, separó unas ramas de sauce y pudo contemplar la quietud de las aguas de la laguna Lamioxin, de la que procedía el ...

Caperucita en Manhattan

Leer más relatos aquí Las luces de emergencia iluminaban lo suficiente como para saber dónde estaba. También el lío en el que Carla se había metido. Tanta grandiosidad la empequeñecía. Se encendieron las alarmas en su cabeza. Se había quedado encerrada en la torre más lujosa de la Quinta Avenida.  Su grupo escolar, con la monitora, habían subido al mirador Top of the Rock en el último ascensor de la tarde. Cuando llegó el momento de bajar, al salir del ascensor, Carla se entretuvo curioseando el retrato del primer Rockefeller que estaba en la pared de enfrente. Una cabeza afilada rodeada de una pelambrera lobezna; las aletas de la nariz dilatadas, como olfateando algo, le daban cierto aire de animal al acecho. «¡Qué hombre tan horrible!», pensó. No pasó mucho tiempo, el suficiente para quedarse sola. ¡Se habían cerrado todas las puertas! ¿A dónde se habían ido todos? ¿Y los vigilantes? Aquello no le podía estar pasando. El silencio era total.  Hecha un ovillo, se sentó en uno de lo...

El color de la añoranza

> Añoro llegar a tu casa y que estés. Entrar y verte en chándal sentado en el sofá, con la tele puesta, pero parece que no la sigues; estás con el periódico o leyendo un libro. ¡Cómo te gustaba leer! Todo era prescindible cuando llegaba yo, como si lo más importante en ese momento fuera nuestro encuentro, te dedicabas a mí por entero. Añoro no poder contarte que ha habido inundaciones en Astigarraga y que he visto por la tele tu antigua casa; bueno, esto seguramente me lo contarías tú. Cuando paso por delante de tu casa, siempre se me van los ojos hacia el balcón en el que tú no estás, pero inconscientemente —porque soy una inconsciente— pienso que estarás escribiendo alguno de tus poemas y que cuando nos encontremos seguro que me lo lees.  Me gustaría decirte que el mundo sigue girando y con él nuestras vidas. Me gustaría hablarte del día tan espléndido que tenemos hoy, como si no supiera de tu marcha, un cielo azul y la brisa fresca que trae olores de primavera. La primavera...