Ir al contenido principal

Tardó diez años en volver -8 de marzo-


 La madre mira al padre. Se queda un rato de pie, sin decir nada. Por fin, se sienta a la mesa, baja la vista, mueve con la cuchara la comida del plato y come con desgana, en silencio. 
 Los movimientos del padre son bruscos y violentos. Resopla. El enfado y la ira van creciendo en él. Balbucea. Se le indigesta la comida. Levanta el plato con las dos manos y lo deja caer de golpe. La comida, miedosa, está a punto de huir. La madre levanta la vista asustada y de nuevo la esconde. El idioma de violencia no entiende de ojos tristes. Él aparta el guiso, golpea la mesa con el puño cerrado. La madre da un respingo. Ese diálogo de sordos envenena el aire. Se despliega por toda la casa. 
 La hija sabe que el enfado es contra ella y la madre también. La quiere lejos, en la distancia. ¿A qué ha venido? Su cercanía golpea al padre, lo atraviesa por su lado cortante. No la soporta en su presencia. Ella sale de la escena. Dentro deja un universo de tensión y fuera el abismo. Empieza a verlo todo borroso. Pone todo cuanto le cabe de su vida en una vieja maleta de cartón y dicta sentencia. En esa casa no hay lugar para ella. Se marcha con rabia y tristeza, sin saber que un día volvería. Ese día, al verla, el padre, ya mayor, le manifestaría conmovido lo orgulloso que estaba de ella. 



Comentarios

  1. Siento el ruido de los platos al chocar con la mesa. Y , al final, orgulloso de su hija, a buenas horas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso digo yo, Sor, a buenas horas. A pesar de todo la hija volvió, seguro que para ayudarlo porque ya era mayor. Un saludo.

      Eliminar
  2. Triste realidad y poca implicación. Hay que atreverse cada uno en su casa. Fuera miedos.

    ResponderEliminar
  3. Hay casos así, y es muy difícil de entender, pero seguro que la madre lo agradece.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tan difícil de entender que no pude dejarlo en el enfrentamiento y la distancia, alguien tenía que afrontarlo y pensé que esa persona sería la hija. Escribiendo todo es posible, no sé si en la vida real...
      Besos, Alfred.

      Eliminar
  4. A veces conviene alejarse. El quid está en si es temporal o para siempre.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La distancia puede dar tiempo a la reflexión y aclarar ideas.

      Eliminar
  5. Para mí, el texto retrata muy bien cómo la violencia y el silencio pueden llenar una casa hasta volverla inhabitable. Me transmite la angustia de esa hija que siente que sobra y decide marcharse, cargando rabia y tristeza. Pero también deja un resquicio de esperanza: a veces el reconocimiento llega tarde, pero aun así tiene fuerza para sanar algo del pasado. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Nuria, qué gran análisis el que haces; es eso justamente lo que quería transmitir: la angustiante violencia machisa en la intimidad de los hogares, encerrada en una nube de silencio.
      Un abrazo.

      Eliminar
  6. Sucede, si y muchas veces. Por desgracia los malos intuyen que los buenos son buenos, y casi siempre olvidan, o perdonan sin olvidar. Tu relato es tan fuerte y veraz que transporta. Un abrazo, Maria Pilar

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Gil, por pasarte por aquí y dejarme tu comentario. Así he podido conocer tu blog de poeta. Me encanta leer poesía y te leeré, seguro.
      Un abrazo.

      Eliminar
  7. Es real y eso ya es muy importante. La rabia contenida siempre es demasiado real.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué alegría Doctor Krapp! He estado bastante ausente del mundo bloguero y se agradece encontrarte de nuevo.
      ¡Un abrazo!

      Eliminar
  8. Ay esos egos, cerrados e inflexibles, incapaces de dialogar, de empatizar, de ver más allá de su pensamiento...Ay esos egos, que todos sufrimos alguna vez...y que la vida los va cambiando, porque todo se mueve, se regenera y se renueva y al final...se entiende, se acepta y se ama...Un relato muy real, Pilar...Muchas familias sufren ese problema de comunicación y al final la vida todo lo pone en su lugar.
    Mi abrazo entrañable y agradecido por tu cercanía y buenas letras.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Mª Jesús, por dejarme este comentario tan pormenorizado. ¡Qué buena analista eres!
      ¡Un abrazo!

      Eliminar
  9. En la realidad un padre así jamás estaría orgulloso de ella. Le exigiría que le cuidará porque era su obligación como hija y no reconocería que él no había cumplido la suya como padre.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo sé, lo sé. Y sabemos que la escritura puede trascender la realidad. Gracias por pasar y comentar.

      Eliminar
  10. Cuántas situaciones así detrás de las puertas! Lo has dibujado!
    Un saludillo :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si los muros de mucha casas hablasen… Un saludo, Xurxo.

      Eliminar
  11. Sin duda que se envenena todo el ambiente de esa familia. Ojalá que el hombre en estos casos trate de compensar el daño causado, aunque sería como esperar un milagro, muy difícilmente se puede dar. Es muy estremecedor y real tu relato.
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esperemos que el hombre tenga tiempo en la vida para compensar los daños causados. Tiene una segunda oportunidad.
      Fuerte abrazo, Sara

      Eliminar
  12. Hola, María Pilar. Aquí vemos, cómo por ser mujer, se carece de derechos para poder expresar los sentimientos. A ello se suma, la diferencia generacional y el patriarcado.
    Feliz semana. Bstes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Enma, gracias por pasarte y dejarme tu comentario.
      Feliz finde. Besos.

      Eliminar
  13. Egos, ínfulas, perdonar sin olvidar....
    El patriarcado y su poder, menos mal que se va perdiendo.
    Pero todavía quedan los de ese patrón, y algunos jóvenes también, es lo que han vivido y enseñado
    Feliz día Pilar.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Carmen, por pasarte por aquí y dejarme tu comentario. Nos creíamos que era algo del pasado, de otras épocas. De vez en cuando, la noticia nos estalla en la cara y hace que nos cuestionemos.
      Feliz día también para ti.
      Un abrazo.

      Eliminar
  14. ME ENCANTÓ TU BREVE RELATO. COMO UN ALQUIMISTA VAS AGREGANDO DE A POCOS UNO Y OTRO INGREDIENTE. GRACIAS AMIGA.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué alegría, Oswaldo! Gracias por pasarte y comentar.

      Eliminar

Publicar un comentario

Este blog permanece vivo gracias a tus visitas y comentarios. Te agradezco estos momentos especiales que me regalas.

Más vistas

El precio de ser mujer

A veces, en breves destellos, logro pintar con mis piruetas aires que me gustaría respirar y cielos por los que me gustaría volar. El miedo al monstruo se impone olvidando los sueños imposibles. Es tan hábil en el manejo de mis hilos que nadie puede ni siquiera intuir mi desgracia. No soy más que una marioneta en las manos de un desaprensivo cegado por lucirse y medrar a mi costa. Un día no puedo aguantar más tanta vejación y oigo un chasquido en mi interior como el de un objeto de madera que se astilla violentamente. Mi cara se queda con una expresión desencajada, mis piernas se doblan y todo mi ser no es más que un ovillo. Enfurecido me grita:  « Te has vuelto torpe e inexperta, no eres más que un despojo de marioneta rota » . Coge unas tijeras con las que corta todos los hilos de mi destino y me arroja violentamente al fondo del exiguo cajón. ¡Él sí que conoce bien mis desdichas! Me crece un temblor frío que la soledad aumenta. Sin mis alas insuflándome alma, nunca más volve...

Allá donde te encuentres

Querida Alicia: Hace ya ocho meses que te fuiste y no he sabido nada de tu vida. Durante este tiempo he deambulado por la casa sintiendo la soledad de tu ausencia. Cada objeto, cada rincón, todo me habla de ti y me emociono, no puedo evitarlo. Es como si aquí a mi lado estuviera esa Alicia a la que tanto quiero, la verdadera, la que llenaba de ilusión, sonrisas y vida la casa. La malhumorada de los últimos tiempos no eras tú. Estabas ya tan acostumbrada a que todo cuanto te sucediera fuera algo extraordinario, que te pareció de lo más soso y estúpido que la vida siguiera por el camino normal. Te resistías a dejar de soñar en este mundo de adultos tan complicado. Por eso, mientras te dedicaste a contar cuentos a un público cautivado, el de los niños, que te recordaba tus felices días de infancia, todo fue estupendo. Cuando tu prestigio como narradora creció, fueron otros los que reclamaron tu presencia. El encontronazo, en la isla de Ely, con el presidente de la Sociedad ...

Matando monstruos

Cuando cumplí los 65 años, pensé que ya iba siendo hora de dormir con la luz apagada. Esa noche, al abrir el armario, el monstruo que lo habitaba se horrorizó al verme. Las rodillas se le doblaron y cayó de bruces contra la caja de pandora de mis propios miedos. Cuando nació, había depositado en él toda mi energía para hacerlo a mi imagen y semejanza. ¡Y vaya si lo había conseguido! Era mi vivo retrato.  —¡¿Qué haces aquí?! Deberías estar visitando a los niños. Muertos de miedo se esconden entre las sábanas para evitar verte.  —Son unos asesinos —pudo decir mi pequeño monstruo con un hilo de voz.  —Los niños… ¡Ja, ja, ja! Si tan solo saber de tu presencia en la oscuridad les causa dolores de barriga.  —Eso era en tus tiempos. Ahora son sádicos. Tienen unas máquinas con las que se dedican a matar monstruos con una violencia extrema. Cuando voy por los pasillos oscuros y aparecen con sus artefactos, acompañados con efectos de sonidos horripilantes, me persiguen para ...

El puente de las artes

Con este relato participo en la convocatoria de Myriam sobre puentes, de los relatos jueveros.   A mi hermana le ha tocado en un sorteo del BBVA un maravilloso viaje a París para dos personas. Por cuestiones de trabajo no puede ir. ¿Te apetece acompañarme? En Orly nos esperará un chófer con un cartel donde leeremos nuestros nombres: Aitor y Marta. Nos daremos con el codo al verlo. Nos entrará la risa tonta. Con su gorra de plato y en un flamante mercedes nos mostrará la impresionante Ciudad de la Luz que enamora a todo osado que se atreva a mirarla como lo haremos nosotros.  Yo te comentaré que la ciudad de los bulevares, con los parques, las brasseries y los tejados grises, me parecen el más bello escenario que nos podamos imaginar, pero que la nota de color se la ponemos los turistas. Me llamarás ilusa con esa sonrisa tuya que tanto me gusta. Y de repente, la veremos y diremos los dos a una: ¡la Torre Eiffel! Disfrutaremos callejeando a nuestro ritmo — bonjour madame, bon...

Atasco de la memoria

Mi participación en el reto conjunto del blog Acervo de Letras y el blog El Tintero de Oro . Las condiciones son: El reto consistirá en escribir un microrrelato de 250 palabras protagonizado por un escritor/a desesperado/a por su falta de inspiración, que se encuentra un Tintero de Oro con un mensaje grabado: «pídeme un deseo y lo verás por escrito», aunque este contrato tiene una letra pequeña: «pero todo tiene un precio» Estoy en un atasco en la autopista del norte. Los tres carriles se han reducido a uno y estamos parados como una serpiente kilométrica. En el sillón del copiloto llevo unos libros de una novela escrita por mí. El periódico doblado en el salpicadero me muestra en una foto muy sonriente. Leo el titular: «La exitosa escritora presenta hoy el final de su tetralogía». ¿Dónde la presento? Puedo enterarme leyendo el artículo, pero yo debiera saberlo. Tal vez el periódico es atrasado y estoy de vuelta. Tanto si ya ha ocurrido el hecho como si va a ocurrir, ¿por qué no s...