Ir al contenido principal

La comida del Obispo

Acabada la ceremonia religiosa, se dirigieron al banquete con el que los del pueblo le agradecían su presencia y él gustoso se dejaba agasajar. Al entrar, los envolvió un aroma cálido mezcla de los ramos de romero y flores silvestres estratégicamente colocados y de las abundantes viandas que tan apetecibles lucían en la mesa con sus manteles de lino bordados.
Las autoridades del pueblo, con la inseguridad que les daba el no saber de protocolo, estaban pendientes de la actitud del Sr. Obispo con los jugos gástricos alterados ante la visión de tan apetitosos manjares. Campechano y con la tez tersa de los que disfrutan de una abundante alimentación diaria, se sentó en la presidencia haciéndoles un gesto amistoso para que lo acompañaran. Bendijo la mesa y poniéndose la servilleta al cuello sobre la que flotaba su abundante papada, echó mano de un cangrejo tan sudoroso y rojo como él y, dejando un reguero sobre el mantel, lo sorbió ruidosamente para que ni una gota de la salsa se le escapase.
̶ Aquí estamos en confianza, a disfrutar como se merecen estas exquisiteces que con su prestancia recrean la vista y su fina textura se derrite en el paladar—. Alzó la copa y saboreó con gran placer un buen trago de vino.
̶ Qué afable es el Sr. Obispo ̶ se dijeron. Y gustosos se entregaron a semejante festín.
Tras los entrantes, los dorados capones de corral rellenos de orejones, ciruelas, pasas e higos secos fueron trinchados y regados con una irresistible salsa para chuparse los dedos; y qué decir de los lechazos de la tierra asados al sarmiento tan tostados por fuera y blanditos por dentro. Se les hacía la boca agua solo con verlos. Todo regado con la mejor cosecha de vino del lugar y acompañado del pan blanco y crujiente preparado para la ocasión en el horno de leña de la Sra. María
El banquete se alargó más de lo previsto con ruido de comensales y algún eructo de “buen provecho” porque el aura sagrada del obispo había desaparecido como había desaparecido su alzacuellos para poderse aflojar el botón de la camisa. El aire se había cargado y, a pesar de que se abrieron puertas y ventanas, las gotas de sudor resbalaban por sus mejillas y el murmullo de conversaciones de un principio se convirtió en un rumor a boca llena con chispeante palique.
̶ Qué placer el de comer en tan agradable compañía ̶ decía mientras con la servilleta se limpiaba la grasa que le caía por las comisuras de la boca.
Las silenciosas mujeres no habían parado desde el amanecer atareadas en las faenas de la fiesta. Sus ágiles manos habían mantenido el crepitar de la leña del horno a la vez que amasaban la harina, con el agua caliente y la esencia de anís, y el olor de las tortas y los mantecados recién horneados habían despertado la vida del pueblo. Ahora sudaban la gota gorda retirando servicios sucios y trayendo las fuentes de barro con los asados, las jarras de vino o las salsas y los caldos. Cuando comentaron que iban a pasar a los postres, el Sr. Obispo opinó que él antes se tomaría una copa más de ese buen vino que les habían servido.
̶ Este obispo es una ruina ̶ se murmuró entre el grupo de los del pueblo.
Como no les quedaba más vino, abrieron la caja que le habían preparado para entregarle como regalo y en cuanto lo probó les dijo:
̶ ¡Qué guardado se lo tenían! Han dejado el mejor vino para el final.
Al acercarse el auxiliar del Sr. Obispo al Sr. Alcalde para decirle que era el momento de la entrega de un detalle como recuerdo de la visita, este se sintió perplejo, no les quedaba nada. El concejal que grababa las lápidas del cementerio muy enojado masculló:
̶ A este tragón un saco de piedras le regalaba yo.
̶ ¡Tú mismo lo has dicho! ̶ respondió el alcalde con una astuta mirada ̶ Corta una buena piedra y graba su nombre, le regalaremos una calle del pueblo.

© María Pilar

Comentarios

Más vistas

El cuarto de atrás - Reseña

Autora: Carmen Martín Gaite Género: Ficción política Año de publicación: 1978 Ediciones Cátedra, 2023 Páginas 277 Premio Nacional de Literatura 1978 Pretender al mismo tiempo entender y soñar: ahí está la condena de mis noches.     (Carmen Martín Gaite). El cuarto de atrás es una novela compleja, llena de simbolismo y un tanto peculiar. Se engloba en la categoría de metanovela. ¿Y esto, de qué va? Es de esos libros que antes de leerlos tienes que saber precisamente eso, de qué va. Una metanovela trata del propio proceso de creación de la novela, va realizándose ante el lector. Cuesta coger el hilo argumental, sobre todo al principio, porque los elementos saltan en el tiempo y desaparecen o se superponen unos a otros de manera desordenada, lo que les da más viveza, pero puede ocasionar confusión.  Una clave para leerlo es que estamos ante un sueño. Si lo lees dejándote llevar, con esa actitud de escucha que tiene en la novela el hombre vestido de negro, poco a poco, ...

El tiempo es oro

Dando vueltas y vueltas  En la espiral de la vida  Algo se va por la quebrada  Perdiendo el candor  De creerse infinita.  Enmascarados te imponen  En tu porfiar ritmo frenético  El tiempo es oro  Dicen  De una vida que gotea en silencio.  ¡Pesadilla de vida!  Tiempo sin oro quiero  Solo tiempo  Para oír al pájaro carpintero  Y de la noche  El manto de luciérnagas  Mi refugio  En paz y sosiego.   © María Pilar

A la deriva - Cuento de Horacio Quiroga

Ficha Técnica     Título: Cuentos de amor, de locura y de muerte    Autor: Horacio Quiroga    Género: Cuento    Editorial: Sociedad Cooperativa Editorial Limitada    Año de edición: 1917    País: Uruguay    Resumen      El protagonista del cuento, Paulino, pisa una serpiente venenosa que le muerde en el pie. A causa de este incidente, inicia un viaje por el río Paraná hacia un pueblo vecino donde espera que le salven la vida.       Valoración personal        Horacio Quiroga mantiene en este cuento las tres constantes que le caracterizan como el gran cuentista que es: brevedad, intensidad y tensión constante.     Lo que más impresiona es la lucha por sobrevivir del protagonista al que, a veces, lo llama por su nombre y otras no dice nada más que “el hombre”. Como si a cualquiera de nosotros nos pudiera ocurrir lo mismo. Una lucha desesperada, por ganarle la batalla a la muerte, por no rendirse, aunque ...

Tardó diez años en volver -8 de marzo-

 La madre mira al padre. Se queda un rato de pie, sin decir nada. Por fin, se sienta a la mesa, baja la vista, mueve con la cuchara la comida del plato y come con desgana, en silencio.   Los movimientos del padre son bruscos y violentos. Resopla. El enfado y la ira van creciendo en él. Balbucea. Se le indigesta la comida. Levanta el plato con las dos manos y lo deja caer de golpe. La comida, miedosa, está a punto de huir. La madre levanta la vista asustada y de nuevo la esconde. El idioma de violencia no entiende de ojos tristes. Él aparta el guiso, golpea la mesa con el puño cerrado. La madre da un respingo. Ese diálogo de sordos envenena el aire. Se despliega por toda la casa.   La hija sabe que el enfado es contra ella y la madre también. La quiere lejos, en la distancia. ¿A qué ha venido? Su cercanía golpea al padre, lo atraviesa por su lado cortante. No la soporta en su presencia. Ella sale de la escena. Dentro deja un universo de tensión y fuera el abismo...

Malala Nobel de la Paz

¿De dónde sacabas tanto valor, mi niña? ¿De dónde esa fuerza que te hacía mantener una fe ciega en el horizonte que estaba por venir?  No hace mucho que te conozco, pero desde el principio sentí una conexión especial contigo y ¿quién no? Sentí que el sol brillaba más cuando nos llegaron noticias de que estabas mejorando de las agresiones que te ocasionó el que quiso matarte. Ese tiene que ser un día especial para ti porque has vuelto a nacer. Cosas malas ya las has vivido en tu corta vida, a partir de ahora encontrarás buenas y hermosas porque por fin se van a realizar tus sueños. Seguro que en todo el proceso que llevas, más de una lágrima se habrá deslizado por tu rostro destrozado y me duele tanto, pero estos días se tornarán en lágrimas de alegría y amor. Tu fuerza interior es la que ha hecho que volvieras a la vida y esta, seguro que saldrá fortalecida. Es hermoso leer lo que escribías en tu blog en el que proyectabas tanta sinceridad y claridad de ideas que a mí me emociona...