Le dijo a Sofía, su mujer, que trabajaría hasta tarde para terminar por fin el proyecto que se traía entre manos y poderlo entregar al día siguiente. La verdad es que le apetecía echar una cana al aire. En la fiesta de disfraces, se quitó el anillo de casado, lo metió en el bolsillo interior del chaleco de su esmoquin y ocultándose tras la máscara, se dispuso a disfrutar de la noche. Pronto puso los ojos sobre el más bello cuerpo de mujer que bailaba en aquel salón, con el morbo añadido de que sus gráciles movimientos le recordaban a su fiel esposa que en esos momentos disfrutaría de dulces sueños. Al quitarse las máscaras venecianas, ya en la habitación del hotel, el rostro impenetrable de su mujer, multiplicándose en un laberinto de espejos frente al tocador, lo dejó petrificado.
El sol tímido y vergonzoso, por fin, se deja ver por estas tierras del norte y con su suave caricia nos anuncia que el verano está al llegar. Un verano seguramente corto, no los tres meses que marcan los cánones para cada estación, pero me apetece romper la rutina diaria y hacer esas cosas que por falta de tiempo he ido aparcando. Volar sin ataduras ni rígidos horarios de trabajo, viajar, leer, escribir, ver otros mundos que pueden estar lejos o al lado de mi casa y que con las prisas de la vida he pasado por alto. Porque estáis ahí, porque he tenido la suerte de encontraros, no puedo marcharme sin despedirme, os habéis hecho especiales y ya ocupáis un lugar allí donde crecen los sentimientos. Gracias a todos los que me habéis leído y en particular a los que entrada tras entrada habéis dejado vuestros animados comentarios. Me gusta despedirme de vosotros como si se tratase de amigos que durante un tiempo no voy a ver. Me habéis dado mucho: risas, compañía, retazos de vida e historia...

Me gustó lo que te inspiró la máscara, todo un mundo de sensaciones en un hotel echando una cana al aire.
ResponderEliminarUn beso dulce de seda.
Gracias por pasar por aquí María perlada a leerme y sobre todo por dejarme tan bellas palabras.
EliminarUn beso para ti.
Excelente micro! Esta imagen da para muchas inspiraciones distintas y la tuya me ha encantado. Me alegra que decidieras mostrarla en mi propuesta. Un abrazo.
ResponderEliminarYo también me alegro con lo que me dices. Suelo leer todas tus propuestas y las aportaciones tan fantásticas que se hacen. Un placer tenerte por aquí. Mi cariñoso abrazo.
EliminarMe encanto el relato...un final inesperado.
ResponderEliminarSaludos
Gracias por pasarte por aquí y dejarme tu comentario Musa. Un abrazo
EliminarPilar, no sé porqué esta entrada no se ha actualizado en mi escritorio...Vengo del blog de Síndel y allí te he encontrado,amiga...Me encanta el micro que nos dejas. Esposo y esposa se encontraron, sin querer, y los dos se delataron en su deseo de actuar libremente...Toda una ironía de la vida, buscamos fuera lo que tenemos dentro y no valoramos, podríamos decir en este caso, amiga...
ResponderEliminarMi felicitación y mi abrazo de luz, Pilar...
M.Jesús
Muchos se acostumbran a vivir con máscara y cuando se les cae se les ve tal cual son.
EliminarUn beso Mª Jesús y todo mi cariño.
Bella inspiracion Maria Pilar, me encanto tu relato
ResponderEliminarNo tengo el gusto de conocerte.
Si me lo permites, me quedo en tu blog
Un beso
Isa
Feliz fin de semana
http://cabalgandopormimundo.blogspot.fr/
ResponderEliminarEl enlace de mi blog por si quieres darme una visita
Un beso
Isa
Me ha encantado tu relato. con tu permiso voy a seguirte para no perderte.
ResponderEliminarSaludos