Ir al contenido principal

Lágrimas silenciosas de un niño

Como todos los días la joven profesora saluda a los niños con una amplia sonrisa. Un grupo rodea a un niño de pelo castaño y piel transparente cuestionándole el porqué de su cara marcada.
—Me he caído en el parque con el monopatín —les contesta con una voz tímida y adorable, pero ausente de toda su gracia natural. 

A la profesora no se le escapa el leve rubor de sus mejillas y la falta de chispa en sus ojos. Pronto los otros niños vuelven con su inocencia a su bullicio habitual y él rápidamente aparta sus grandes ojos de la mirada de ella.
Sentado ya en su sitio, la profesora, en lo que dura un pestañeo, recoge la mirada cargada de pesadumbre que él le lanza. El niño aprieta los labios y unas lágrimas silenciosas, discretas y llenas de pudor corren por sus mejillas. Ni un hipo, ni un gesto que delate a los demás toda la angustia que le ahoga.

Ella sabe lo que tiene que hacer, y vaya que si lo va a hacer, pero ahora lo más inmediato es hacerle sentir su compañía, que sepa que no está solo, que ella lo va ayudar.

Comentarios

  1. Que duro debe ser tener que proteger a tu agresor...

    ResponderEliminar
  2. y ¿cuáles las consecuencias si no lo hace? ¡Qué terrible que hechos semejantes los esté viviendo un niño!

    Un saludo Canoso :)

    ResponderEliminar
  3. Cuantos niños son maltratados injustamente...es un tema impotantísimo a plantear. Me gusta como lo has enfocado te ha quedado directo y lleno de ternura , te felicito!!!! Muchos niños quizá sus señales sean invisibles pero su falta de autoestima, su
    tristeza e inseguridades también se nota en su mirar callado....
    Te invito a que te pases por el nuevo blog que hemos abierto:
    tejiendocuentos12 es un plan para unirnos y compartir distintos estilos de escribir si pasa por mi blog veras a la derecha una bruja tejiendo....pincha y entra y si te sientes cómoda quédate entre nosotras...contamos cintigo un brazo de Begoña

    ResponderEliminar
  4. Gracias Bego por pasarte por mi blog, voy a pasarme por el tuyo en cuanto tenga un ratito y me quedaré con vosotras.

    Un abrazo :)

    ResponderEliminar
  5. hola mp,
    un tema muy discutido y sumamente importante que todavía no alcanza el nivel que debería tener a nivel penal o judicial.

    al causante del dano le cortarían las manos... es una ley dura pero que debería implantarse para estos casos. De Saudi-Arabien siempre se escuchan esas noticias impactantes sobre estos actos arcáicos de justicia en el país por haber robado, o por Adulterio o por ser homosexual...

    en ningún otro país del mundo existen semejantes penas como en el Reinio de esta península árabe.

    Quiero decir con ésto: Se debe tener mucho cuidado de no abusar con esta ley, porque con ella se pueden cometer gravísimos errores culpando a inocentes, como por ejemplo el hecho de ser homosexual.

    Pero qué abuso más grande puede haber el golpear un nino??
    El León que ataca a una hormiga? Se debe aplaudir por ello?
    o le cortarían la mano!
    Por dicha no soy de Saudi Arabien !
    Pero preso debería ir en estos países democráticos


    un abrazo^^

    ResponderEliminar
  6. éebecca, no sé que castigo habría que ponerle, pero si creo que hay que atajar esto, no mirar para otro lado y poner en evidencia ante la sociedad y ante la justicia al agresor, si se mira para otro lado, hasta dónde pueden llegar?

    Un abrazo :)

    ResponderEliminar
  7. Que feo y que real, es la sociedad que se esta viviendo en la actualidad, donde muchos no quieren ver la realidad

    ResponderEliminar
  8. Es más cómodo mirar para otro lado mientras no le afecte a uno directamente. Puro egoísmo :(

    ResponderEliminar
  9. Se eme ha encogido el alma, has descrito muy bien en este breve relato los sentimientos del niño. Me pregunto si la maestra tomaría alguna medida... no todas lo hacen, algunas prefieren "creer" en las palabras del niño... y voltear la mirada.

    ResponderEliminar
  10. Myriam, la profesora joven e inquieta puso el caso en manos de las autoridades. Es verdad que muchas veces se dice: yo me encargo de lo que pase en mi aula, lo de fuera no es asunto mío. Después cuando el caso salta a los medios de comunicación por su gravedad y se les señala, dicen no saber nada. ¿Cómo no van a saber si los niños son como un espejo?

    Un abrazo Myriam.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Este blog permanece vivo gracias a tus visitas y comentarios. Te agradezco estos momentos especiales que me regalas.

Más vistas

Atasco de la memoria

Mi participación en el reto conjunto del blog Acervo de Letras y el blog El Tintero de Oro . Las condiciones son: El reto consistirá en escribir un microrrelato de 250 palabras protagonizado por un escritor/a desesperado/a por su falta de inspiración, que se encuentra un Tintero de Oro con un mensaje grabado: «pídeme un deseo y lo verás por escrito», aunque este contrato tiene una letra pequeña: «pero todo tiene un precio» Estoy en un atasco en la autopista del norte. Los tres carriles se han reducido a uno y estamos parados como una serpiente kilométrica. En el sillón del copiloto llevo unos libros de una novela escrita por mí. El periódico doblado en el salpicadero me muestra en una foto muy sonriente. Leo el titular: «La exitosa escritora presenta hoy el final de su tetralogía». ¿Dónde la presento? Puedo enterarme leyendo el artículo, pero yo debiera saberlo. Tal vez el periódico es atrasado y estoy de vuelta. Tanto si ya ha ocurrido el hecho como si va a ocurrir, ¿por qué no s...

Los pastores del Gorbea

Hace muchos, muchos años, Urjauzi y Otsoa, dos jóvenes pastores, vivían en la zona del monte Gorbea. Eran grandes amigos desde la infancia. Sucedió que cierto día Urjauzi oyó de pronto un dulcísimo canto mientras pastoreaba su rebaño por las campas de Gujuli. Se sintió tan atraído por aquella maravillosa melodía que se olvidó del ganado y raudo se adentró en la espesura del bosque. Los sonidos de sus pisadas sobre las hojas caídas rompían el silencio y ocultaban otros ruidos apenas audibles que hacían pensar en seres del bosque que lo observaban sorprendidos con los ojos bien abiertos. Los troncos de los robles centenarios adquirieron características de monstruos, tal como se relata en los cuentos, el olor a tierra húmeda hacía irrespirable el lugar y la espesura lo llenaba de misterio, pero Urjauzi no fue consciente de esas señales. Al final de una pronunciada pendiente, separó unas ramas de sauce y pudo contemplar la quietud de las aguas de la laguna Lamioxin, de la que procedía el ...

La otra Navidad

  Al anochecer en estos días de crudo invierno, Sergio se cubre con un gorro negro de lana y una chamarra ajada. Con una bolsa de compra en la mano sale de casa a su tarea en los contenedores de basura.  Hoy hace un frío intenso y unas chiribitas de nieve pululan antes de posarse en la alfombra blanca que cubre la ciudad. El pisar de las personas cruje en la nieve. Como sombras en la noche, con grandes bolsas de regalos, pasan raudas mirándolo con desconfianza. Después el silencio solo es traspasado por las notas de un piano que desde un bar cercano perpetúa la canción «Oh, blanca Navidad». Con el cuerpo invertido rastrea con un palo las fauces del abismo donde espera encontrar un rayo de felicidad que alegre su hogar. Lo que ve bajo la lánguida luz de la farola le produce un estremecimiento: Cuento de Navidad de Charles Dickens . Lo coge tembloroso. El hielo interior empieza a resquebrajarse y da paso a un acogedor salón familiar donde un niño descubre los regalos navideño...

La mansión del Sr. Pata Negra. (Fábula satírica)

Había una vez un personaje llamado Bernardo Gocho que vivía en un palacete en lo alto de una colina. Sus antepasados solo merodeaban el lugar en busca de comida, sin levantar la mirada del suelo. Él, en cambio, abandonó a su familia porcina y subió a lo más alto. Llegó a ser el rey. Orondo, con su jeta de cerdo y barriga de cerdo, vestía frac, con abertura en los faldones para mostrar el rabo que, aunque corto, era auténtico. Los demás lo imitaban llevando copias baratas, porque querían ser como él. Todo lo que hacía el Sr. Gocho se ponía de moda y en eso tenía muchos seguidores.   Calzaba unos botines acharolados de fina piel de cabra elaborados en exclusiva por el artesano Comadreja y fumaba en pipa como un gran señor. Rodeado de hienas amaestradas que defendían sus posesiones, vivía la mar de tranquilo.   Bernardo era un glotón, engullía grandes cantidades de exquisiteces lujosas y lo hacía con fruición, disfrutando de la textura y sabores jugosos. Después, echado...

Dónde está el narrador

El Tintero de Oro , por iniciativa de Pepe , nos propone escribir un micro de no más de 250 palabras, con una característica especial: sin narrador.   Oye, Pepe, mándame un pack de 12 cervezas, ya sabes, la Clásica; servilletas de papel, hilo dental y no me metas maquinillas de afeitar, que no uso.     Leonardo.   Hola, Leonardo, ¿o prefieres que te llame «El barbas»? De lo que pides en tu email, aquí, nada. Somos una empresa de sanidad privada, con muy buena atención al cliente. Pero mira, has aportado un punto a mi rutinaria existencia. ¿Hilo dental? Me encanta. La magia de una sonrisa de dientes perfectos hace sentirse unidos a dos seres por muy distantes que estén.   Carmen (Atención al cliente).    ¡Menudo despiste el mío, Sra. Carmen! ¿O prefiere «Encantadora de serpientes»? Sepa que no pienso desperdiciar ni un solo minuto en comprender su mundo, no me interesa. Ahora el mando de mi vida lo tengo yo y soy el protagonista. Se ...