Ir al contenido principal

Carta de un emigrante

                                                          

 
Heerbrug - Suiza, 15 de noviembre de 1965 
 
Querida madre: 
Espero que al recibo de esta esté bien, yo mu bien. 
El viaje en tren para llegar hasta aquí fue mu largo, todo el día y la noche completa, pero como estaba cansado, porque la verda madre, la noche anterior no pude pegar ojo, la mayor parte del tiempo lo pasé durmiendo y así se me izo más corto. 
Al llegar nos esperaba un autobús para llevarnos a la empresa y acernos el reconocimiento médico. Nos tuvimos que desvestir enteros y me acordé de uste madre, de los buenos consejos que me dio, como el de que fuera a bañarme al canal para quitarme la roña que se me pegaba trabajando con las ovejas. 
Ya e encontrado pensión, una señora mayor que vive en una casa mu grande con jardín. ¡Imagínese! Estoy solo en una habitación con cuarto de baño y una gran ventana que si te asomas ves los montes altos y nevados de este país, porque aquí no hay mesetas. 
El trabajo se me da de cine y gano diez francos al día, me han dicho que son casi quinientas pesetas al cambio. Fíjese, madre, toda una fortuna. Todavía no he comprado las telas para que les haga vestidos a mis hermanas ni el paño para el abrigo de usté. Me han aconsejado los compañeros comprar en Zurich que es una gran ciudad con tiendas muy bonitas y para eso tengo que esperar a tener un día libre. De vez en cuando veo a Carlos, el del pueblo, también está trabajando, pero como lo acemos a distintos turnos no nos vemos tanto como nos gustaría. 
Sin más, la quiere mucho, su hijo. 
 *************************** 
—Oye, Carlos, ¿puedes prestarme cincuenta céntimos? 
—¿Otra vez? Mira que tengo apuntado todo lo que te voy dejando. 
—Sabes que te lo devolveré, y con intereses. Es para algo mu serio, tío. Tengo que enviar una carta. 
—Si el encargado se entera de que te ocultas en mi barracón, nos pone a los dos de patitas en la frontera.
Safe Creative #2010315768449

Comentarios

  1. Menuda en la que está metido ;)

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  2. Hay amiga las cartas,cuanta añoranza,abrazo,placer pasar por aquí.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La ilusión de recibir una carta de un ser querido, el nerviosismo al abrirla, la emoción al leerla... Añoranza, sí porque pertenece al pasado.
      Besos, Fiaris.

      Eliminar
  3. Uy buen relato la carta te inspira nostalgia. Te mando un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por leerme siempre, Citu.

      Un beso, preciosa.

      Eliminar
    2. Hola Pilar. Desde que ya no escribo cartas. Antes de tener internet escribía mucho a mi hermano cuando estaba haciendo la mili y a mi novio cuando lo era. Deseando de recibir correspondencia porque te sentías dichosa al ver que se acordaban de ti y con una ilusión tremenda.
      El relato es sensacional a pesar que se aprecian malos tiempos. Estar en un barracón y compartir con otra persona que no podía pagarse una pensión ha de ser muy duro. Parece que esto pasaba hace años, pero actualmente los migrantes viven así acinados y en malas condiciones.
      Muy bueno el relato.
      Abrazos

      Eliminar
    3. Gracias, Isa, por tu lectura tan atenta. La historia se repite y creíamos que eran hechos del pasado.
      Un abrazo con todo mi cariño.

      Eliminar
  4. Puso a andar toda la fantasía para no apenarla. Es muy duro emigrar sin medios.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es, Sara, pintaban sus sueños que nada tenían que ver con la dura realidad.
      Besos.

      Eliminar
  5. Menuda coletilla a la carta.
    Un abrazo, María Pilar.

    ResponderEliminar
  6. Gracias por leerme siempre, Chema.
    Un abrazo con todo mi cariño.

    ResponderEliminar
  7. Jo, la realidad soñada y la real. Un contraste tan grande entre la carta y el diálogo que estremece. Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, David, con este relato lo único que pretendía era que el lector sacara sus conclusiones y ,claro, a ti no se te escapa una. ¡Qué bien lo has resumido!
      Gracias por pasarte por aquí.
      Un abrazo!

      Eliminar

Publicar un comentario

Este blog permanece vivo gracias a tus visitas y comentarios. Te agradezco estos momentos especiales que me regalas.

Más vistas

El cuarto de atrás - Reseña

Autora: Carmen Martín Gaite Género: Ficción política Año de publicación: 1978 Ediciones Cátedra, 2023 Páginas 277 Premio Nacional de Literatura 1978 Pretender al mismo tiempo entender y soñar: ahí está la condena de mis noches.     (Carmen Martín Gaite). El cuarto de atrás es una novela compleja, llena de simbolismo y un tanto peculiar. Se engloba en la categoría de metanovela. ¿Y esto, de qué va? Es de esos libros que antes de leerlos tienes que saber precisamente eso, de qué va. Una metanovela trata del propio proceso de creación de la novela, va realizándose ante el lector. Cuesta coger el hilo argumental, sobre todo al principio, porque los elementos saltan en el tiempo y desaparecen o se superponen unos a otros de manera desordenada, lo que les da más viveza, pero puede ocasionar confusión.  Una clave para leerlo es que estamos ante un sueño. Si lo lees dejándote llevar, con esa actitud de escucha que tiene en la novela el hombre vestido de negro, poco a poco, ...

El color de la añoranza

> Añoro llegar a tu casa y que estés. Entrar y verte en chándal sentado en el sofá, con la tele puesta, pero parece que no la sigues; estás con el periódico o leyendo un libro. ¡Cómo te gustaba leer! Todo era prescindible cuando llegaba yo, como si lo más importante en ese momento fuera nuestro encuentro, te dedicabas a mí por entero. Añoro no poder contarte que ha habido inundaciones en Astigarraga y que he visto por la tele tu antigua casa; bueno, esto seguramente me lo contarías tú. Cuando paso por delante de tu casa, siempre se me van los ojos hacia el balcón en el que tú no estás, pero inconscientemente —porque soy una inconsciente— pienso que estarás escribiendo alguno de tus poemas y que cuando nos encontremos seguro que me lo lees.  Me gustaría decirte que el mundo sigue girando y con él nuestras vidas. Me gustaría hablarte del día tan espléndido que tenemos hoy, como si no supiera de tu marcha, un cielo azul y la brisa fresca que trae olores de primavera. La primavera...

A la deriva - Cuento de Horacio Quiroga

Ficha Técnica     Título: Cuentos de amor, de locura y de muerte    Autor: Horacio Quiroga    Género: Cuento    Editorial: Sociedad Cooperativa Editorial Limitada    Año de edición: 1917    País: Uruguay    Resumen      El protagonista del cuento, Paulino, pisa una serpiente venenosa que le muerde en el pie. A causa de este incidente, inicia un viaje por el río Paraná hacia un pueblo vecino donde espera que le salven la vida.       Valoración personal        Horacio Quiroga mantiene en este cuento las tres constantes que le caracterizan como el gran cuentista que es: brevedad, intensidad y tensión constante.     Lo que más impresiona es la lucha por sobrevivir del protagonista al que, a veces, lo llama por su nombre y otras no dice nada más que “el hombre”. Como si a cualquiera de nosotros nos pudiera ocurrir lo mismo. Una lucha desesperada, por ganarle la batalla a la muerte, por no rendirse, aunque ...

Caperucita en Manhattan

Leer más relatos aquí Las luces de emergencia iluminaban lo suficiente como para saber dónde estaba. También el lío en el que Carla se había metido. Tanta grandiosidad la empequeñecía. Se encendieron las alarmas en su cabeza. Se había quedado encerrada en la torre más lujosa de la Quinta Avenida.  Su grupo escolar, con la monitora, habían subido al mirador Top of the Rock en el último ascensor de la tarde. Cuando llegó el momento de bajar, al salir del ascensor, Carla se entretuvo curioseando el retrato del primer Rockefeller que estaba en la pared de enfrente. Una cabeza afilada rodeada de una pelambrera lobezna; las aletas de la nariz dilatadas, como olfateando algo, le daban cierto aire de animal al acecho. «¡Qué hombre tan horrible!», pensó. No pasó mucho tiempo, el suficiente para quedarse sola. ¡Se habían cerrado todas las puertas! ¿A dónde se habían ido todos? ¿Y los vigilantes? Aquello no le podía estar pasando. El silencio era total.  Hecha un ovillo, se sentó en uno de lo...

La otra Navidad

  Al anochecer en estos días de crudo invierno, Sergio se cubre con un gorro negro de lana y una chamarra ajada. Con una bolsa de compra en la mano sale de casa a su tarea en los contenedores de basura.  Hoy hace un frío intenso y unas chiribitas de nieve pululan antes de posarse en la alfombra blanca que cubre la ciudad. El pisar de las personas cruje en la nieve. Como sombras en la noche, con grandes bolsas de regalos, pasan raudas mirándolo con desconfianza. Después el silencio solo es traspasado por las notas de un piano que desde un bar cercano perpetúa la canción «Oh, blanca Navidad». Con el cuerpo invertido rastrea con un palo las fauces del abismo donde espera encontrar un rayo de felicidad que alegre su hogar. Lo que ve bajo la lánguida luz de la farola le produce un estremecimiento: Cuento de Navidad de Charles Dickens . Lo coge tembloroso. El hielo interior empieza a resquebrajarse y da paso a un acogedor salón familiar donde un niño descubre los regalos navideño...