Este cuadro ha sido restaurado recientemente y se puede ver en el Museo Reina Sofía de Madrid. «Un mundo», dijo la autora que representa. Por cierto, se llamaba Ángeles Santos y lo pintó con tan solo diecisiete años, una artista precoz donde las haya. ¡Qué no se hubiera dicho de ella en 1929 si hubiera sido un varón! Eran otras épocas; de la mujer se esperaba que se casara y fuera amante esposa y una madre solícita, no una artista del vanguardismo. De todas formas, el monumental lienzo de nueve metros cuadrados tiene tanto magnetismo que fue la obra que más sensación causó en el madrileño Salón de Otoño de 1929. Los especialistas se rindieron ante su genio precoz y recibió los elogios de la intelectualidad del momento. ¿Qué tiene esta pintura para que nos llame tanto la atención? ¿Es su aspecto de pesadilla? ¿Su monumentalidad? La miro desde la distancia. El cubo terráqueo está tan cargado de objetos que a duras penas se sostienen por la velocidad a la que se mueve; pare...
Un blog de relatos

Qué maravilloso poema... Todos y cada uno de los versos llegan al corazón. Un abrazo
ResponderEliminarGracias, Nuria. Maite es mi hija. Últimamente, lo poco que escribo es pensando en ella. Un abrazo:
EliminarPilar...Tu poema nos muestra la generosa entrega y el sufrimiento de una madre...Tu oración llega al cielo, no te quepa duda...Todo tiene un orden y un sentido...y cuando todo pase, la fortaleza y la sonrisa serán el brillo de la madurez en la madre y en la hija...
ResponderEliminarMi abrazo entrañable y mi ánimo para las dos
Gracias, Mª Jesús. Un fuerte abrazo.
EliminarMuy sentido... Bello.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias, Sara. Un abrazo.
EliminarEs un sentir precioso, las palabras cuando les pones dirección florecen... y pueden volar. Un abrazo grande
ResponderEliminarGracias, Ester. Un abrazo.
EliminarHermoso poema, de esos que llegan al interior.
ResponderEliminarBesos.
Gracias, Alfred. Un abrazo.
EliminarFelicidades. A ti por ella y a ella por ti.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias, Chema. Un abrazo.
EliminarMmmm... Qué preciosidad MARIA PILAR! El amor de una madre puede con todo y este poema está repleto de tu amor y de la luz de tu hija ... Enhorabuena y un beso enorme !
ResponderEliminarGracias, María. Un beso!
EliminarUn abrazo. No hay palabras.
ResponderEliminarGracias. Un abrazo.
EliminarMuy hermoso. Un beso
ResponderEliminarGracias, Susana. Un abrazo.
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