¿De dónde sacabas tanto valor, mi niña? ¿De dónde esa fuerza que te hacía mantener una fe ciega en el horizonte que estaba por venir? No hace mucho que te conozco, pero desde el principio sentí una conexión especial contigo y ¿quién no? Sentí que el sol brillaba más cuando nos llegaron noticias de que estabas mejorando de las agresiones que te ocasionó el que quiso matarte. Ese tiene que ser un día especial para ti porque has vuelto a nacer. Cosas malas ya las has vivido en tu corta vida, a partir de ahora encontrarás buenas y hermosas porque por fin se van a realizar tus sueños. Seguro que en todo el proceso que llevas, más de una lágrima se habrá deslizado por tu rostro destrozado y me duele tanto, pero estos días se tornarán en lágrimas de alegría y amor. Tu fuerza interior es la que ha hecho que volvieras a la vida y esta, seguro que saldrá fortalecida. Es hermoso leer lo que escribías en tu blog en el que proyectabas tanta sinceridad y claridad de ideas que a mí me emociona...
Un blog de relatos

Qué maravilloso poema... Todos y cada uno de los versos llegan al corazón. Un abrazo
ResponderEliminarGracias, Nuria. Maite es mi hija. Últimamente, lo poco que escribo es pensando en ella. Un abrazo:
EliminarPilar...Tu poema nos muestra la generosa entrega y el sufrimiento de una madre...Tu oración llega al cielo, no te quepa duda...Todo tiene un orden y un sentido...y cuando todo pase, la fortaleza y la sonrisa serán el brillo de la madurez en la madre y en la hija...
ResponderEliminarMi abrazo entrañable y mi ánimo para las dos
Gracias, Mª Jesús. Un fuerte abrazo.
EliminarMuy sentido... Bello.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias, Sara. Un abrazo.
EliminarEs un sentir precioso, las palabras cuando les pones dirección florecen... y pueden volar. Un abrazo grande
ResponderEliminarGracias, Ester. Un abrazo.
EliminarHermoso poema, de esos que llegan al interior.
ResponderEliminarBesos.
Gracias, Alfred. Un abrazo.
EliminarFelicidades. A ti por ella y a ella por ti.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias, Chema. Un abrazo.
EliminarMmmm... Qué preciosidad MARIA PILAR! El amor de una madre puede con todo y este poema está repleto de tu amor y de la luz de tu hija ... Enhorabuena y un beso enorme !
ResponderEliminarGracias, María. Un beso!
EliminarUn abrazo. No hay palabras.
ResponderEliminarGracias. Un abrazo.
EliminarMuy hermoso. Un beso
ResponderEliminarGracias, Susana. Un abrazo.
Eliminarme encantas
EliminarGracias, recomenzar.
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