Ir al contenido principal

Luminosa melodía

 

Al escribir 
Solo surgen las palabras 
De dolor por lo que amo 
Y salgo al balcón cada amanecer 
Para encontrar la oración 
Que recompone las sílabas 
De tu nombre 
Maite 
Al escribir tu nombre 
Se desperezan todas las letras 
Y me regalan tu sonrisa 
La que sostiene el mundo 
Caricia del alma 
Luminosa melodía

Comentarios

  1. Qué maravilloso poema... Todos y cada uno de los versos llegan al corazón. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Nuria. Maite es mi hija. Últimamente, lo poco que escribo es pensando en ella. Un abrazo:

      Eliminar
  2. Pilar...Tu poema nos muestra la generosa entrega y el sufrimiento de una madre...Tu oración llega al cielo, no te quepa duda...Todo tiene un orden y un sentido...y cuando todo pase, la fortaleza y la sonrisa serán el brillo de la madurez en la madre y en la hija...
    Mi abrazo entrañable y mi ánimo para las dos

    ResponderEliminar
  3. Muy sentido... Bello.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Es un sentir precioso, las palabras cuando les pones dirección florecen... y pueden volar. Un abrazo grande

    ResponderEliminar
  5. Hermoso poema, de esos que llegan al interior.
    Besos.

    ResponderEliminar
  6. Felicidades. A ti por ella y a ella por ti.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Mmmm... Qué preciosidad MARIA PILAR! El amor de una madre puede con todo y este poema está repleto de tu amor y de la luz de tu hija ... Enhorabuena y un beso enorme !

    ResponderEliminar
  8. Un abrazo. No hay palabras.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Este blog permanece vivo gracias a tus visitas y comentarios. Te agradezco estos momentos especiales que me regalas.

Más vistas

El cuarto de atrás - Reseña

Autora: Carmen Martín Gaite Género: Ficción política Año de publicación: 1978 Ediciones Cátedra, 2023 Páginas 277 Premio Nacional de Literatura 1978 Pretender al mismo tiempo entender y soñar: ahí está la condena de mis noches.     (Carmen Martín Gaite). El cuarto de atrás es una novela compleja, llena de simbolismo y un tanto peculiar. Se engloba en la categoría de metanovela. ¿Y esto, de qué va? Es de esos libros que antes de leerlos tienes que saber precisamente eso, de qué va. Una metanovela trata del propio proceso de creación de la novela, va realizándose ante el lector. Cuesta coger el hilo argumental, sobre todo al principio, porque los elementos saltan en el tiempo y desaparecen o se superponen unos a otros de manera desordenada, lo que les da más viveza, pero puede ocasionar confusión.  Una clave para leerlo es que estamos ante un sueño. Si lo lees dejándote llevar, con esa actitud de escucha que tiene en la novela el hombre vestido de negro, poco a poco, ...

Atasco de la memoria

Mi participación en el reto conjunto del blog Acervo de Letras y el blog El Tintero de Oro . Las condiciones son: El reto consistirá en escribir un microrrelato de 250 palabras protagonizado por un escritor/a desesperado/a por su falta de inspiración, que se encuentra un Tintero de Oro con un mensaje grabado: «pídeme un deseo y lo verás por escrito», aunque este contrato tiene una letra pequeña: «pero todo tiene un precio» Estoy en un atasco en la autopista del norte. Los tres carriles se han reducido a uno y estamos parados como una serpiente kilométrica. En el sillón del copiloto llevo unos libros de una novela escrita por mí. El periódico doblado en el salpicadero me muestra en una foto muy sonriente. Leo el titular: «La exitosa escritora presenta hoy el final de su tetralogía». ¿Dónde la presento? Puedo enterarme leyendo el artículo, pero yo debiera saberlo. Tal vez el periódico es atrasado y estoy de vuelta. Tanto si ya ha ocurrido el hecho como si va a ocurrir, ¿por qué no s...

La mansión del Sr. Pata Negra. (Fábula satírica)

Había una vez un personaje llamado Bernardo Gocho que vivía en un palacete en lo alto de una colina. Sus antepasados solo merodeaban el lugar en busca de comida, sin levantar la mirada del suelo. Él, en cambio, abandonó a su familia porcina y subió a lo más alto. Llegó a ser el rey. Orondo, con su jeta de cerdo y barriga de cerdo, vestía frac, con abertura en los faldones para mostrar el rabo que, aunque corto, era auténtico. Los demás lo imitaban llevando copias baratas, porque querían ser como él. Todo lo que hacía el Sr. Gocho se ponía de moda y en eso tenía muchos seguidores.   Calzaba unos botines acharolados de fina piel de cabra elaborados en exclusiva por el artesano Comadreja y fumaba en pipa como un gran señor. Rodeado de hienas amaestradas que defendían sus posesiones, vivía la mar de tranquilo.   Bernardo era un glotón, engullía grandes cantidades de exquisiteces lujosas y lo hacía con fruición, disfrutando de la textura y sabores jugosos. Después, echado...

Caperucita en Manhattan

Leer más relatos aquí Las luces de emergencia iluminaban lo suficiente como para saber dónde estaba. También el lío en el que Carla se había metido. Tanta grandiosidad la empequeñecía. Se encendieron las alarmas en su cabeza. Se había quedado encerrada en la torre más lujosa de la Quinta Avenida.  Su grupo escolar, con la monitora, habían subido al mirador Top of the Rock en el último ascensor de la tarde. Cuando llegó el momento de bajar, al salir del ascensor, Carla se entretuvo curioseando el retrato del primer Rockefeller que estaba en la pared de enfrente. Una cabeza afilada rodeada de una pelambrera lobezna; las aletas de la nariz dilatadas, como olfateando algo, le daban cierto aire de animal al acecho. «¡Qué hombre tan horrible!», pensó. No pasó mucho tiempo, el suficiente para quedarse sola. ¡Se habían cerrado todas las puertas! ¿A dónde se habían ido todos? ¿Y los vigilantes? Aquello no le podía estar pasando. El silencio era total.  Hecha un ovillo, se sentó en uno de lo...

El color de la añoranza

> Añoro llegar a tu casa y que estés. Entrar y verte en chándal sentado en el sofá, con la tele puesta, pero parece que no la sigues; estás con el periódico o leyendo un libro. ¡Cómo te gustaba leer! Todo era prescindible cuando llegaba yo, como si lo más importante en ese momento fuera nuestro encuentro, te dedicabas a mí por entero. Añoro no poder contarte que ha habido inundaciones en Astigarraga y que he visto por la tele tu antigua casa; bueno, esto seguramente me lo contarías tú. Cuando paso por delante de tu casa, siempre se me van los ojos hacia el balcón en el que tú no estás, pero inconscientemente —porque soy una inconsciente— pienso que estarás escribiendo alguno de tus poemas y que cuando nos encontremos seguro que me lo lees.  Me gustaría decirte que el mundo sigue girando y con él nuestras vidas. Me gustaría hablarte del día tan espléndido que tenemos hoy, como si no supiera de tu marcha, un cielo azul y la brisa fresca que trae olores de primavera. La primavera...