Ir al contenido principal

El juego de los engaños


Merche en su blog Literature and fantasy nos propone escribir un diálogo con las características del teatro. 
Requisitos internos: que aparezca un personaje como Tartufo.

Escenario: 
Un salón elegante del siglo XIX, con muebles lujosos y una iluminación tenue. 

Personajes: 
Ulises, con su túnica griega.  
Madame Bovary, vestida con traje de la época victoriana. 
Tartufo, el impostor de Molière, vestido de negro. 

Ulises: (Entra observándolo todo con curiosidad y, por fin, mira con ojos seductores a Madame Bovary que se acerca a recibirlo) Este lugar es muy diferente a lo que conocí en mi época, está lleno de comodidades.
 
Madame Bovary: (Con su aire habitual de elegancia y coquetería) Sí, así es la sociedad en la que vivo. Pero, a veces, las apariencias engañan. Y dígame, ¿sabe quién es esa sombra negra? Lleva rato ahí apartada.
 
Tartufo: (Sonríe exageradamente al acercarse) Mi querida Madame Bovary, soy Tartufo, un humilde servidor de la moral y la rectitud. (Se inclina exageradamente ante ella). 

Ulises: ¿Moral? ¿Rectitud? Parece más un impostor que otra cosa. 

Madame Bovary: ¡Oooh, Sr. Tartufo! Siempre he sospechado de aquellos que predican demasiado. (Y hace un gesto con el abanico que tiene en la mano para que se aleje de ella). 

Tartufo: (Fingiendo sorpresa) ¡No, no, mi querida amiga! Mi devoción es verdadera, solo busco el camino de la espiritualidad frente a esta vida de pecado. 

Ulises: (Cruzando los brazos) A mí no me venga con monsergas, Tartufo. ¿Qué esconde tras esa máscara de virtud? 

Tartufo: (Mientras se ajusta el cuello de su sotana dice con tono meloso) No hay nada que esconder. Ustedes dos, con sus respectivos secretos, me parecen la pareja perfecta para guiarla por la senda de la virtud. 

Ulises: (Se acerca a la mesa y vierte dos copas de vino) Ah, Tartufo, ¿no es cierto que la verdad oculta puede ser más tentadora que la virtud misma? 

Como buen galán, le ofrece una de las copas a Madame Bovary y él se queda con la otra.

Tartufo: (Con sonrisa falsa, nerviosa) No sé a qué se refiere. 

Ulises: (Se sienta con tranquilidad en una butaca) Bien, mientras llegan los demás, les propongo un juego donde cada uno, entre falsas verdades, revelará su secreto más oscuro. (Levanta la copa y añade) ¿Están dispuestos? 

Madame Bovary: ¡Qué interesante! Un juego de aventura, ingenio y emoción. ¡Lo acepto! 

Tartufo: (Se dirige al público) No seré yo el que me niegue. Los tres estamos atrapados buscando algo que siempre se nos escapa. En este juego de los engaños, tenemos la oportunidad de compartir nuestros deseos más ocultos y quizás,  podamos encontrarnos, ella y yo, en un buen entendimiento. 

 (Mientras va bajando el telón se oyen voces y se ve al artero Tartufo corriendo hacia la salida perseguido a gritos por los otros dos).

Comentarios

  1. Hola Pilar, has elegido a tres grandes de la literatura para tu microteatro, muy bien. Buen tema y muy buen empleado el personaje de Tartufo.
    Gracias por sumarte al reto.
    Un abrazo. :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Merche. Encantada de que te haya gustado.
      Un abrazo!

      Eliminar
  2. En vez de uno tu has cogido tres. Y qué bien los has combinado. Felicidades.
    Un abrazo, María Pilar.

    ResponderEliminar
  3. Reto cumplido sobradamente con tu gran ingenio. 😊
    Abrazo!!!

    ResponderEliminar
  4. Buena presentación nos hiciste.
    Besos.

    ResponderEliminar
  5. Hola Maria!
    Un micro muy interesante, divertida la puesta en escena y que final!, veo que Tartufo se salió con la suya.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Yessy. Creo que al final, Tartufo tuvo que salir huyendo "con el rabo entre las piernas".

      Eliminar
  6. Genial elección de personajes, te ha quedado un excelente microteatro, con mucho ingenio. Un abrazo, María Pilar!

    ResponderEliminar
  7. Genial relato. Me gusto mucho Te mando un beso.

    ResponderEliminar
  8. Una presentación atrevida de los tres grandes personajes y con unos diálogos muy bien conducidos.
    Felicidades María Pilar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Marcos, por dejarme tus impresiones. El teatro no es mi fuerte, lo intento.
      Un abrazo!

      Eliminar
  9. Magnífico micro, María Pilar. Y qué buena combinación de personajes. Me ha encantado.
    Un muy fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  10. ¡Vaya personajes elegiste! Y lo desarrollaste super lindo. María, además de tus grandes sentimientos eres talentosa, mucho! Abrazos 🫂🫂🫂

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Maty, por los estupendos comentarios que me dejas. Animas a seguir escribiendo. Un abrazo, ¡fuerte!

      Eliminar
  11. Muy bueno, vaya personajes para ponerlos juntos y desarrollar una puesta en escena, me dio gusto leerlo, abrazo grande María Pilar

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Themis. Gracias por dejarme tus impresiones. Un gran abrazo!

      Eliminar
  12. Hola María Pilar, qué genial escena. El final me eni. Muy buenos dialogos. Un abrazo

    ResponderEliminar
  13. Muy interesante el combinar grandes personajes para una obra corta. Un abrazo

    ResponderEliminar
  14. Hola, Pilar! Muy buena elección de personas e interpretación de todos ellos. 👏 Felicidades!
    Un abrazo gigante 🤗

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te haya gustado, Yolanda. Un fuerte abrazo!

      Eliminar
  15. Me ha encantado encontrarme con Ulises, Madame Bovary, Tartufo en esta maravillosa conversación. Con el final he soltado una carcajada que me ha sentado genial. ¡¡Gracias!! Abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te haya gustado, Amaia. Gracias a ti por dejarme tus alegres impresiones que mueven a la risa. Abrazo!

      Eliminar
  16. Muy buena la elección de tus personajes y , por supuesto , el relato. Un abrazo

    ResponderEliminar
  17. ¡Buenísimo, María Pilar!
    Los tres personajes actúan dada su condición tal y como requiere la época, el papel de Madame Bovary es genial, y has elegido un tema que siempre es actual, las apariencias engañan. Qué juego tan fantástico...
    En un relato de este estilo resulta maravilloso sentarse en la butaca y disfrutarlo como en primera fila, y tú lo has conseguido en mí sobradamente. Aplausos sinceros. Gracias, por este ameno rato.
    Un abrazo:)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Ay, qué comentario tan bonito me dejas, Mila! Te lo agradezco un montón. No soy muy de escribir escenas de teatro, con los relatos me siento más segura. Pero siempre digo que es muy sano salir de la zona de confort. Gracias!
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar
  18. ¡Hola, María Pilar! No solo has escrito una estupenda escena, sino que la elección de los personajes tiene todo el sentido para mostrarnos en una breve pieza tres concepciones de y formas de vivir: El aventurero, la hedonista y el moralista. Con ganas de que pillen al buen Tartufo y se una al juego, ja, ja, ja... Un abrazo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, David. Qué bien has definido a los tres personajes. El moralista se las daba de muy valiente, parece que huye a la primera de cambio… 😱 Yo también quiero que lo atrapen. 🤩

      Eliminar
  19. Muy buena combinación de personajes para una estupenda escena.
    ¡Enhorabuena, María Pilar!
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, Carmen. Gracias por dejarme tu estupendo comentario.
      Un beso!

      Eliminar
  20. Pilar, has unido a los tres en un mismo tiempo y lugar...Cada uno con su peculiar actitud ante la verdad. Nos haces pensar sobre las apariencias y el fondo de las cosas...Admirable cómo consigues unirlos y mostrarnos, que aún siguen vivos en las letras, dejándonos su impronta y su personalidad...El tiempo no existe cuando perdura el recuerdo.
    Mi abrazo entrañable y admirado por tu constante creatividad, amiga.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Mª Jesús. Qué cierto es eso de que “El tiempo no existe. cuando perdura el recuerdo". Me ha gustado.
      Un fuerte abrazo!

      Eliminar
  21. Qué mezcla de personajes más curiosa has unido para este micro, María Pilar. Cada personaje aporta sus características, personalidad y época para crear una escena única, jugando con las ideas previas que tenemos de ellos.
    Un fuerte abrazo :-)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Este blog permanece vivo gracias a tus visitas y comentarios. Te agradezco estos momentos especiales que me regalas.

Más vistas

Atasco de la memoria

Mi participación en el reto conjunto del blog Acervo de Letras y el blog El Tintero de Oro . Las condiciones son: El reto consistirá en escribir un microrrelato de 250 palabras protagonizado por un escritor/a desesperado/a por su falta de inspiración, que se encuentra un Tintero de Oro con un mensaje grabado: «pídeme un deseo y lo verás por escrito», aunque este contrato tiene una letra pequeña: «pero todo tiene un precio» Estoy en un atasco en la autopista del norte. Los tres carriles se han reducido a uno y estamos parados como una serpiente kilométrica. En el sillón del copiloto llevo unos libros de una novela escrita por mí. El periódico doblado en el salpicadero me muestra en una foto muy sonriente. Leo el titular: «La exitosa escritora presenta hoy el final de su tetralogía». ¿Dónde la presento? Puedo enterarme leyendo el artículo, pero yo debiera saberlo. Tal vez el periódico es atrasado y estoy de vuelta. Tanto si ya ha ocurrido el hecho como si va a ocurrir, ¿por qué no s...

El puente de las artes

Con este relato participo en la convocatoria de Myriam sobre puentes, de los relatos jueveros.   A mi hermana le ha tocado en un sorteo del BBVA un maravilloso viaje a París para dos personas. Por cuestiones de trabajo no puede ir. ¿Te apetece acompañarme? En Orly nos esperará un chófer con un cartel donde leeremos nuestros nombres: Aitor y Marta. Nos daremos con el codo al verlo. Nos entrará la risa tonta. Con su gorra de plato y en un flamante mercedes nos mostrará la impresionante Ciudad de la Luz que enamora a todo osado que se atreva a mirarla como lo haremos nosotros.  Yo te comentaré que la ciudad de los bulevares, con los parques, las brasseries y los tejados grises, me parecen el más bello escenario que nos podamos imaginar, pero que la nota de color se la ponemos los turistas. Me llamarás ilusa con esa sonrisa tuya que tanto me gusta. Y de repente, la veremos y diremos los dos a una: ¡la Torre Eiffel! Disfrutaremos callejeando a nuestro ritmo — bonjour madame, bon...

No es más que un breve adiós

El sol tímido y vergonzoso, por fin, se deja ver por estas tierras del norte y con su suave caricia nos anuncia que el verano está al llegar. Un verano seguramente corto, no los tres meses que marcan los cánones para cada estación, pero me apetece romper la rutina diaria y hacer esas cosas que por falta de tiempo he ido aparcando. Volar sin ataduras ni rígidos horarios de trabajo, viajar, leer, escribir, ver otros mundos que pueden estar lejos o al lado de mi casa y que con las prisas de la vida he pasado por alto. Porque estáis ahí, porque he tenido la suerte de encontraros, no puedo marcharme sin despedirme, os habéis hecho especiales y ya ocupáis un lugar allí donde crecen los sentimientos. Gracias a todos los que me habéis leído y en particular a los que entrada tras entrada habéis dejado vuestros animados comentarios. Me gusta despedirme de vosotros como si se tratase de amigos que durante un tiempo no voy a ver. Me habéis dado mucho: risas, compañía, retazos de vida e historia...

La mansión del Sr. Pata Negra. (Fábula satírica)

Había una vez un personaje llamado Bernardo Gocho que vivía en un palacete en lo alto de una colina. Sus antepasados solo merodeaban el lugar en busca de comida, sin levantar la mirada del suelo. Él, en cambio, abandonó a su familia porcina y subió a lo más alto. Llegó a ser el rey. Orondo, con su jeta de cerdo y barriga de cerdo, vestía frac, con abertura en los faldones para mostrar el rabo que, aunque corto, era auténtico. Los demás lo imitaban llevando copias baratas, porque querían ser como él. Todo lo que hacía el Sr. Gocho se ponía de moda y en eso tenía muchos seguidores.   Calzaba unos botines acharolados de fina piel de cabra elaborados en exclusiva por el artesano Comadreja y fumaba en pipa como un gran señor. Rodeado de hienas amaestradas que defendían sus posesiones, vivía la mar de tranquilo.   Bernardo era un glotón, engullía grandes cantidades de exquisiteces lujosas y lo hacía con fruición, disfrutando de la textura y sabores jugosos. Después, echado...

La otra Navidad

  Al anochecer en estos días de crudo invierno, Sergio se cubre con un gorro negro de lana y una chamarra ajada. Con una bolsa de compra en la mano sale de casa a su tarea en los contenedores de basura.  Hoy hace un frío intenso y unas chiribitas de nieve pululan antes de posarse en la alfombra blanca que cubre la ciudad. El pisar de las personas cruje en la nieve. Como sombras en la noche, con grandes bolsas de regalos, pasan raudas mirándolo con desconfianza. Después el silencio solo es traspasado por las notas de un piano que desde un bar cercano perpetúa la canción «Oh, blanca Navidad». Con el cuerpo invertido rastrea con un palo las fauces del abismo donde espera encontrar un rayo de felicidad que alegre su hogar. Lo que ve bajo la lánguida luz de la farola le produce un estremecimiento: Cuento de Navidad de Charles Dickens . Lo coge tembloroso. El hielo interior empieza a resquebrajarse y da paso a un acogedor salón familiar donde un niño descubre los regalos navideño...